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3 Miedos Que Te Impiden Seducir

Desde cierto punto de vista, defino la seducción como un proceso en el cual convertimos un deseo en acción. Por desgracia, miles de personas tienen geniales ideas y deseos que no convierten en acción, deseos que matan en sus mentes por diferentes tipos de miedo:

+ Deseo decirle algo bello pero no lo hago por miedo a parecer demasiado interesado.

+ Deseo proponerle algo, pero no lo hago porque quizá no sea correspondida.

+ Deseo hacerle sentir algo especial, pero no lo hago porque quizá me malinterprete.

Por no mencionar los deseos relacionados con dejar un trabajo, hacer un viaje, empezar unos estudios… Miles de personas, cada día, matan sus deseos sin convertirlos en acción. Un “deseocidio” cotidiano.

Es cierto que muchas personas quisieran mostrar su interés, hacer sonreír o dejar huella en alguien de un modo distinto a lo habitual y no tienen miedo a hacerlo, pero para ello hace falta creatividad, uno de los recursos infinitos del ser humano, pero que no siempre está disponible. ¿Cómo mejorar la creatividad? No es el tema principal de este artículo así que no me extenderé, pero uno de los modos que recomiendo es exponer al cerebro a estímulos creativos no pasivos.

Es decir, no sólo leer sino también escribir. No sólo ver deporte sino practicarlo. No sólo ver obras de arte sino dibujar. Para más información, recomiendo el libro de mi compañero y amigo Álvaro Tejedor “21 Claves para mejorar tu ingenio”

Dicho esto, ¿qué miedos nos impiden mostrar interés, especialmente con un gran detalle como el descrito en el ejemplo? A continuación abordamos estos aspectos.

1 | Miedo a mostrar interés

Argumento:

La sabiduría popular reza: “quien muestra el hambre no come”. Que puede resultar poco beneficioso mostrar nuestro interés es una de las primeras creencias conscientes o inconscientes que afloran cuando empezamos a lidiar con la seducción en la adolescencia.

Tiene su explicación: cuando estamos mostrando interés, y más al tener un bonito detalle con alguien, estamos subcomunicando: “tienes mi atención”. Sin embargo, a nuestra naturaleza deseante le resulta más fácil desear aquello que no tiene. Para bien y para mal, anhelar algo o a alguien provoca una vorágine de emociones que han originado buena parte de la literatura universal, y que en ocasiones provocan adicción (de ahí la adicción al sufrimiento que vemos en personas enganchadas a alguien que no les trata bien). Decía Juan Luis Arsuaga: “no se puede desear lo que ya tienes”.

Contraargumento:

Distingamos dos preguntas: «¿qué nos provoca deseo?» frente a “¿qué nos provoca satisfacción?”. Las respuestas son distintas. Para “desear” lo que tienes, debes apreciarlo, y eso exige cierta experiencia y capacidad para identificar qué te provoca no sólo deseo cortoplacista sino satisfacción largoplacista. Características que se ganan con la madurez. Quizá por eso, una vez más podemos citar la sabiduría popular que manifiesta: “las chicas tontean con el malo, pero terminan con el bueno”.

¿A qué lleva el miedo a parecer demasiado interesado? A estrategias absurdas. Os cuento una anécdota con una alumna.

Me contaba Sonia, una chica bastante atractiva acostumbrada a que los chicos vayan detrás de ella, que le gustaba un chico italiano. Coincidía que iba a ir con otras amigas al pueblo donde estaba él, ya que al parecer tenían amigos comunes. Me dijo:

“Cuando le vea, haré más caso a sus amigos, para que así no me vea demasiado interesada y venga a por mi”.

Respondí:

“¡perfecto! ¿y puede ser que él siga la misma estrategia, haga más caso a otras chicas con el fin de gustarte a ti, y absurdamente hagáis caso a personas que no os interesan con el fin de que os hagáis caso entre vosotros?”

En otras palabras: para gustarte hago como que no me gustas. Cuando dos personas siguen esa estrategia, lo que termina pasando es que al final no sucede nada. Una historia llena de posibilidades que nunca llevará a nada porque ambos juegan a engañarse acerca de sus verdaderos deseos.

¿Qué recomiendo? Que vayas más allá de seguir tus deseos primarios y trates de buscar aquello que te dará satisfacción. Para ello necesitas autoconocimiento, experiencia y honestidad. O lo que es lo mismo: madurez.

2 | Miedo a no ser correspondid@

Argumento:

A nadie le gusta jugar al tenis solo. Como Luis comentaba en esta presentación nuestro autoconcepto y autoestima no son independientes de la reacción de los demás.

Por lo tanto si yo ofrezco algo pero no recibo, me siento mal porque alimenta mi creencia negativa de que “no soy atractiv@”, “no molo”, “no importo”, “no piensan en mi”. Lo mismo que puede suceder cuando recibimos un rechazo. Por lo tanto la estrategia más segura es no invertir, no tener detalles, no comunicar, matar mis deseos… porque así no me expongo a que me rechacen y por tanto mi autoestima queda resguardada.

Y claro, si esto afecta con un pequeño mensaje que muestre interés, mucho más evidente resulta con un detalle grande o extravagancia como la que hemos usado de ejemplo, una mayor inversión implica mayor riesgo de fracaso.

Contraargumento:

Se nos olvida sin embargo, que quien no comunica, no se emociona, no se arriesga, no saborea… por miedo a salir herido, termina no viviendo. Y de este modo termina herido igual, pero sin haber comunicado, sin haberse emocionado, y sin haber saboreado. Ya hablé sobre ello en el artículo “Ser la Causa” 

La vida, en buena medida, consiste en darnos cuenta que no hay nada asegurado, en primer lugar, y de no temer que no lo esté, en segundo.

Tenemos una necesidad continua de buscar seguridad y el mercado se aprovecha de ello, pero la verdad es que aparte de que nuestro futuro está en el cementerio, poco más es seguro. Y si de seducción hablamos, nadie te podrá asegurar reciprocidad. Jamás. Igual que no existe modo seguro de gustar a nadie.

Cuando uno comprende esto, comprende que lo que debe cuidar es de nunca dejar de gustarse a si mismo cuando trata de gustar a alguien.

Y, ¿no os gustaríais mucho a vosotros mismos si vosotros fueséis quienes habéis planeado y llevado a cabo algo tan memorable como lo que hizo Armán en Praga?; ¿no os gustáis a vosotros mismos comunicando algo bonito que habéis pensado de alguien?; ¿no os gustáis a vosotros mismos siendo valientes y acercándoos a esa persona que os llama la atención?.

Por otro lado, ¿a que no os gustáis haciendo daño a otra persona?; ¿a que no os gustáis mintiendo? Tener esto presente sí es una forma sana y probable de sentirte bien en la seducción.

Al igual que pasaba con el primer miedo, si sólo actuáramos cuando podemos garantizar reciprocidad o correspondencia, nadie actuaría. Nada sucedería entre dos personas. Las relaciones, los amores, las grandes historias… suceden porque alguien se atrevió a actuar aunque no tenía garantizada la reciprocidad.

3. Miedo a que te malinterpreten

Argumento:

Este es el miedo al que más respeto tengo. Y explico por qué. Imaginemos la siguiente situación:

Estoy empezando a conocer a Ana, he salido de una relación hace poco y no tengo ganas de comprometerme a no ser que compruebe con el tiempo que Ana me gusta muchísimo. Así que quiero ir poco a poco. Pero en apenas un par de semanas ella ya ha tenido un detalle conmigo como el que hemos usado de ejemplo. Algo muy especial, como proponerme un viaje. Y yo, en lugar de disfrutarlo, me asusto.

¿Por qué? Porque sin preguntarle a ella, pienso: “si ha tenido este detallazo, es que quiere que seamos novios. Y yo no estoy seguro de querer serlo. Así que mejor me alejo, no vaya a ser que le haga daño”.

Y así, sin tener una conversación franca y transparente sobre qué quiere Ana conmigo, me alejo de ella. Porque como dice Paul Watzlawick las personas tenemos una capacidad artística para amargarnos la vida que supera la creatividad de Picasso.

¿Por qué digo que a este miedo le tengo más respeto? Porque al alma de cántaro que le sucede esto, al menos lo está haciendo “porque no quiere hacer daño”. Y a mi eso me merece respeto.

Este miedo se enlaza además con algo muy actual y que todos hemos escuchado: “el miedo al compromiso”. Justo conforme redacto estas líneas ha caído en mis manos el siguiente párrafo que leo en la web del escritor Pablo Arribas

“Ahora nuestro mayor miedo en las relaciones con otras personas es que pensamos que el hecho de que nos preparen el desayuno es que ya te están pidiendo matrimonio. Y es entonces cuando te vas a las cinco de la mañana después de hacer el amor en vez de quedarte y disfrutar del momento”

Una vez más, nada podrá asegurar que no se malinterpreten nuestras intenciones, pero dos actos iguales pueden percibirse de manera muy distinta según las explicaciones que demos. Así que como la mentira se combate con verdad, a continuación enumero seis aspectos que no sólo ayudan a evitar malentendidos, sino además a potenciar una relación.

Contraargumento:

Motivos para hacer realidad las buenas ideas:

3-miedos-que-te-impiden-seducir

1| Porque me gusto a mi mism@. Este ya lo he explicado anteriormente (al final del punto “Miedo a no ser correspondido”). Así que insisto: gustarte a ti mismo tratando de gustar a otra persona es lo que debes tratar de garantizar en la seducción.

2| Expresa con humor que estás dejando el listón alto. Ejemplo para ellas: “Yago, no sé si terminaremos gustándonos o no, pero más vale que a las otras chicas que conozcas les enseñes una foto de la maravilla de tarta que te he preparado, y les digas que se espabilen, que el listón está alto”.

3| Relata con humor cómo ideaste y llevaste a cabo ese detalle especial. Si todavía seguís conmigo tras tantas líneas, os puedo confiar un secreto. Fui testigo de cómo Armán le enseñó el video que hicimos a Eliska. ¿Y cómo lo hizo? No le enseñó simplemente el video, ya que eso podría haber llevado a la malinterpretación. Lo ilustró relatando lo divertido que fue apartar a unos turistas chinos para que le dejaran hacer los trazos en la nieve, lo peliculero que se sintió al escribir el nombre mientras sonaba música de fondo, lo agotador de subir luego a la torre, pero también lo gratificante que fue ver el resultado…

Eliska notó que él disfrutó como un niño todo el proceso. Y eso, es atractivo.

Sobre este punto y el anterior cabe comentar lo siguiente. Todo esto de lo que estamos hablando es romántico, y en la sociedad actual el romanticismo puede percibirse como algo especial o como algo cursi y empalagoso. Pues bien, para evitar que pueda pasar lo último, nada marida mejor con el romanticismo que el humor.

4| Porque estás invitando. Precisamente puede que esa chica o chico sea una persona que no tenga gestos, detalles, o muestras de interés por los tres miedos arriba descritos (o por falta de creatividad). Sin embargo tú le lanzas una invitación para que ella se sienta cómoda y también se abra. Predispones el terreno para que la otra persona se atreva, tú has abierto la veda a que tengáis una relación excepcional y de mucha calidad.

5| Vas a poder profundizar y examinar a la otra persona. A mi, particularmente, me gustan las chicas creativas y con iniciativa. Y de este modo podré ver en su respuesta, si ella encaja en mis gustos. Porque tan importante es tener iniciativa, como ser exigente. Esto lo abordamos en el artículo “Dos pasos para conocer a la persona que te atrae”

6| Y por último, creo que las cosas hay que hacerlas, porque todo puede acabar mañana. Esa chica puede dejar de gustarme mañana, puede que le ofrezcan trabajo en Sidney, que aparezca una tercera persona que capte mi atención o la suya, o incluso puede caernos un meteorito mañana (si alguien cree que exagero que le pregunte a los dinosaurios).

Una vez eres consciente de que todo puede acabar mañana, te das cuenta de que al final, lo único que quedará, es tu historia. De forma que aun en la hipótesis en la que entre Armán y Eliska no suceda nada, para siempre va a poder recordar ese día tan memorable, las risas conmigo, nuestras caras al tener la idea, la emoción de hablar de ello luego… por eso uno de los leit motivs de Egoland que Luis Tejedor plasmó en su libro “Seductor” dice: actúa de forma que luego puedas recordarte a ti mismo con una sonrisa.

Una vez te das cuenta de que todo puede acabar mañana, si tienes algo bello en la mente, tienes que convertirlo en acción. No lo mates, no contribuyas al “deseocidio”.

Si tras mi muestra de interés la otra persona no tiene creatividad ni inicitativa, es probable que me vaya desencantando. Es probable que con el tiempo preste más atención a otra chica, pero no habrá sido por mi que la historia no será memorable. Lector, o lectora: si las historias memorables no suceden, que nunca sea porque no comunicamos nuestros deseos o emociones.

¿Estamos de acuerdo? Ojalá que sí. En cualquier caso, sabed que me he gustado mucho escribiendo este artículo.

PD: recuerda que tus comentarios enriquecen este artículo. Si decides compartirlo, gracias de antemano por hacer algo tan halagador como es difundir mi trabajo.

 

Felicidad en perspectiva (I): 3 definiciones de felicidad

Inestimables lectores, nunca dejará de sorprenderme lo poco que se habla de felicidad de forma manifiesta, cuando de forma latente nunca hablamos de otra cosa.

Como ya comenté al comienzo del artículo sobre El Hecho Social y la Extravagancia, una pregunta del tipo “qué te hace feliz” o “qué es lo más bonito que te ha sucedido esta semana” resulta más extraño que “por dónde saliste anoche”.

Con la venia de nuestro psicólogo positivo, el gran Antoni, en estas entregas voy a extravagar como sociólogo y hablaré sobre felicidad. Me resulta inevitable. Si en La extravagancia Proponía un modo de enfrentarnos a la resistencia social y en El Ser y el Deber Ser  un método para estar en guardia contra las ideas que hemos heredado, esta entrega busca un sentido último, un para qué. Y es que una de las cuestiones que innegablemente comparten todos los seres humanos, es que quieren ser felices.

Teniendo en cuenta esta característica humana común: ¿Por qué plantearnos de manera tan prioritaria la felicidad?

Lo primero que define la urgencia de la felicidad es la brevedad de la vida, su fragilidad manifiesta y la escasa probabilidad de que las buenas oportunidades se repitan. Detengámonos un momento a pensar y digámoslo en alta voz: LA VIDA ES FINITA, y nuestra primera responsabilidad para con ella es vivirla y disfrutarla al máximo. El resto de “deberes” añadidos dependen en gran medida del entorno social y de la lectura que de él hagamos.

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Ahora bien, de la misma manera que existe un código que divide el “ser” del “deber ser”, hay una clara división entre lo que deseamos realmente y aquello que (por presión social, miedo o autoengaño) creemos que deseamos. Dicho esto, la pregunta es inminente:

¿Qué es ser feliz?[1]

En esta serie abordaremos tres definiciones.

1a. EDUARD PUNSET – AUSENCIA DE MIEDO

La primera se la escuché a uno de los santos laicos de nuestra sociedad: Eduard Punset. Él afirma: felicidad es ausencia de miedo. En relación calidad/síntesis es la mejor definición que nunca he encontrado. Porque efectivamente, detrás de cada desdicha podemos encontrar un miedo: miedo a que la persona amada deje de quererme, miedo a perder mi trabajo, a perder el tiempo o dinero invertido en una decisión, a quedarme calvo, a no volver a sentir lo que uno ya ha sentido, a no ser libre, a resultar herido, a no estar a la altura, a quedar en ridículo, a la soledad, o a la nueva canción del verano.

El miedo merece un enfoque particular y extenso y seguramente lo abordaremos en otra oportunidad. Baste decir desde el punto de vista social que el miedo (a lo que van a decir, pensar o hacer los demás) puede llevarnos a alejarnos definitivamente de nuestros deseos e impedirnos ver claramente lo que nos rodea. Esto define nuestra percepción distorsionada de la felicidad. La lista de miedos puede llegar a coincidir peligrosamente con la lista de obligaciones impuestas y heredadas, nos planteamos con frecuencia que tenemos que ser buenos padres, buenos trabajadores, buenos novios, antes que plantearnos la búsqueda del bienestar. Nuestra necesidad de cumplir con las normas sociales  puede llegar a suprimir nuestros deseos y eso requiere una reflexión crítica.

2a.CARMELO VÁZQUEZ – FELICIDAD COMO PROYECTO

La segunda definición, la escuché de uno de los grandes referentes en el campo de la psicología positiva en España: Carmelo Vázquez. Dada la dificultad de medir la felicidad a través de cuestionarios, él usa una aproximación realmente útil: ¿cuál es tu nivel de satisfacción general con la vida?

Esta pregunta entiende que la apreciación de la felicidad necesita de cierta perspectiva. Es cierto que existe una apreciación de lo feliz en lo cotidiano, en saber identificar qué sensaciones y experiencias me producen bienestar, pero a mi parecer la gran virtud de esta definición es entender la felicidad como proyecto. Así pues, tener días malos es perfectamente compatible con una vida feliz. Sobre esta perspectiva de la felicidad ahondaremos en la tercera entrega de estos artículos.

3a. JAVIER SANTORO – LO QUE HAGO Y LO QUE QUIERO HACER

La tercera definición, no es tan genial como las anteriores pero es de la que más orgulloso estoy. Esto se debe sin duda a que se trata de mi definición particular (de hecho animo a todo lector a buscar su propia definición). Considero que felicidad es sentir que se acorta la distancia entre lo que hago y lo que quiero hacer. O desde el punto de vista del Ser: sentir que se acorta la distancia entre quien soy y quien quiero ser.

Analizaremos con ejemplos en la próxima entrega las 4 partes de las que está compuesta dicha definición.

¡Hasta pronto!

PD: recuerda que tus comentarios enriquecen este artículo, y que todo comentario o pregunta la responderé aquí o en nuestro canal de Youtube Egolandswers. Y si decides compartirlo, gracias de antemano por hacer algo tan halagador como es difundir mi trabajo.


[1] Como no puede ser de otro modo, mi aproximación es subjetiva. Para un acercamiento a la literatura científica relacionada con la felicidad recomiendo a Martin Seligman, padre de la psicología positiva, así como uno de los principales impulsores de este enfoque psicológico en nuestro país: Carmelo Vázquez. Particularmente también profeso admiración por Luis Rojas Marcos.

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Combatir los 4 grandes miedos; una metáfora de Helio

Artículo que se ha escrito tras varias peticiones para que escriba sobre este tema, el miedo al acercamiento. Espero que os guste.

En el mundo de la psicología heterosocial , seducción o cualquier acercamiento a algún desconocido o desconocida hay cuatro miedos que son los más frecuentes:

1.- Miedo a estrellarle una tarta de nata a una chica en la cara.

2.- Miedo a barrer con una escoba todo el desierto.

3.- Miedo a dar una conferencia sobre Nepal en chino.

4.- Miedo al juicio divino. El momento en el que Dios decide si vas al infierno o al cielo.

 

Aunque os pueda parecer extraño, contra estos cuatro miedos es contra lo que vamos a luchar. ¿Cómo? Cambiando las perspectivas de lo que es un acercamiento a una persona desconocida y qué es aquello que tiene que pasar. Vamos con el primero:

-Miedo a estrellarle una tarta de nata a una chica en la cara.

Es decir miedo a ofender o a molestar a la persona que tenemos en frente. ¿Cómo combatir eso? Pues primero borrando todo lo que tenemos en la cabeza que hayamos escuchado en la industria de la seducción sobre el concepto valor. No estás compitiendo con ella, así que puedes ahorrarte todo aquello que “intente demostrar” lo mucho que molas.

Adelantarás simplemente con un mensaje positivo y buena educación. Haced la prueba.

EJEMPLO: Parad a diez personas por la calle y decidle lo bien que le queda ese vestido, lo bonita que tienen la sonrisa o sencillamente lo bien conjuntadas que están. Sonreirán. Si lo que vas a ofrecer es buenrrollero, ¿Por qué tener miedo a hacerlo?

-Miedo a barrer con una escoba todo el desierto

O lo que es lo mismo, miedo a hacer algo pesado, denso y poco divertido para mi mismo o algo que me vaya a hacer sufrir. ¿Qué puedo hacer para no aburrirme? Hablar y preguntar sobre cosas que realmente me interesen. Un buen seductor no sólo busca sexo, sino entretenimiento, diversión y algo que alimente un poco su cerebro.

Cuando me resulta aburrido os puedo asegurar que mis habilidades sociales descienden.

EJEMPLO: Así que cuando tengáis a una persona hablando sobre lo exigente que es con las perchas de su casa…podéis perfectamente decir “vale, vale, eso esta muy bien pero ¿Cuál era tu Power Ranger favorito?

-Miedo a dar una conferencia sobre Nepal en chino

Miedo a hacer algo que no se hacer, pero que tiene una forma de hacerse y es la única correcta. Otro de los miedos que nos ha incrustado la misma industria de la seducción. ¿Cómo se puede luchar contra este miedo?

Recordando que el ser humano lleva muchos años en la faz de la tierra, que hay tíos calvos, altos, pelirrojos, geógrafos, historiadores, físicos, panaderos, tartamudos, rubios, visigodos, anarquistas, indígenas, senadores y un largo etcétera y a lo largo de miles de años, cada uno con su ingenio, sus ganas, su humor, su esfuerzo…todos han conseguido seducir siendo de una manera muy distinta a los demás. ¿Conclusión? Hay un seductor dentro de todos nosotros y no tiene porque ser igual a ningún otro.

Miedo al juicio divino. El momento en el que Dios decide si vas al infierno o al cielo.

Es decir, tener miedo a que te evalúen para siempre y sin vuelta atrás. Imaginad por un momento que Mystery, Mario Luna, Egoh, Steve Jobs, Albert Einstein o Fernando Alonso se cruzan con una chica y ella no sabe quien es el hombre que tiene enfrente. Puede decirse “este tío que tengo enfrente no me gusta nada”.

Y en cambio, nosotros sabemos que esos tíos son muy molones casi todos. Nunca se nos ocurriría pensar que no son gente “guay” ¿verdad? Es decir, esa tía no sabe lo listo que es Albert Einstein, ni conoce el glamour de Fernando Alonso, o el carisma de Egoh, o la tenacidad de Mario…ni tampoco vuestros puntos fuertes. Por lo que, evidentemente no esta rechazándoos o a vosotros ni ese rechazo va a ser irreversible, pues cómo reacciones le hará verte de una forma más cercana a la idea que realmente tienes tú de ti mismo.

El proceso de cambio (I): Descubriendo la necesidad

Hola seductoras y seductores,

Todos hemos pasado por etapas en la vida, las podemos recordar como mejores o peores, pasado un tiempo es posible que en algunos aspectos no nos comportemos igual, pero  esos cambios no se realizaron de forma aleatoria. Pudimos hacer cambios porque tuvimos lo necesario para hacerlo. ¿Por qué no elegimos lo que queremos y nos dirigimos rumbo a esa meta?

La idea del cambio es algo, que personalmente no elegí yo aunque estoy muy orgulloso de haberlo hecho, pero por ciertas situaciones notas que tienes que cambiar y que nadie lo va a hacer por tí. Me acuerdo perfectamente del momento en el que tuve que decidir cambiar:

 

Te preguntas, ¿Podré hacerlo? ¿Tendré lo necesario? Pues bien, quiero deciros que ¡SÍ! Todos podemos cambiar y hace falta tenerlo claro. Habrá mucha gente que nos intente hacer creer que no se puede cambiar, que vamos a ser siempre igual, ¡FALACIAS! Hay mucha gente que tiene miedo y no a que querais ser mejores, porque casi todo el mundo quiere eso, lo que la gente de las falacias teme es que lo consigais.

Hablemos ahora de gente que importa… TÚ estás aquí porque te encuentras en un proceso de cambio, cada vez que tienes un logro sientes que te vas acercando más a la meta, porque cuantos más escalones tenga nuestra escalera a la meta, más fácil es subirla.

Es normal sentirnos algo raros al principio, pero, si algo no nos funciona lo mas lógico es querer cambiarlo. Muchos de nosotros hemos pasado por una etapa poco agradable para nosotros y no nos hemos sentido agusto, para empezar el cambio necesitamos tener claro el porqué lo queremos y estar realmente motivados.

Cuando el principio está claro esto, tenemos que plantearnos realmente qué es lo que no funciona en nosotros porque no todo puede estar mal, el trabajo que nos espera es descubrir qué es lo bueno que tenemos para potenciarlo y lo que no nos parezca favorable cambiarlo, tenemos que descubrir lo que tenemos y definir lo que queremos.

Todos tenemos un motivo para querer ser mejores, lo importante es saber el porqué, muchos psicólogos dicen que el problema de que la gente no se supere es que no tienen claros sus objetivos, para tener claro un objetivo hace falta:

        Definir el objetivo.

        Saber si tienes las herramientas necesarias o como obtenerlas (sería otro objetivo).

        Saber en cuánto tiempo quieres conseguir el objetivo.

        Cómo sabremos que lo hemos conseguido.

        Que vamos a sentir cuando lo consigamos.

 

Teniendo esto claro, podemos conseguir nuestros objetivos siempre y cuando dependan de nosotros, no pueden depender de personas o agentes externos fuera de nuestro alcance.

[button color=»red» link=»https://www.egolandseduccion.com/el-proceso-de-cambio-ii-el-objetivo/» size=»medium» target=»_blank» font=»georgia» textcolor=»#FFFFFF» bgcolor=»#500752″ align=»center»]El proceso de cambio (II): El objetivo[/button]

VICTOR J.

(Victor J. es un alumno del MSC con mucho trabajo desarrollado y una gran mente analítica

que nos dará su visión sobre el proceso de cambio en sucesivos artículos)

La cita no funciona ¿Qué puedo hacer?

El  Blues del autobús es mi especialidad culinaria, un plato inventado que es pastel de carne con bacón, cebolla, champiñones y nata. No hay nada peor que estar cocinando durante una hora un “blues del autobús” y que al acabar de cocinarlo por una lindeza del destino se te caiga la bandeja al suelo.  Pues bien, hay veces en la vida que eso pasa.

Has quedado con una chica que te gusta, habéis aparecido los dos a la hora, pero algo no cuadra. No estáis a gusto. Los silencios no son de mientras os miráis con ojos amorosos.  Un lémur con resaca se lo estaría pasando mejor que tú en la cita.

 Ella mira la hora y tu piensas “ Si sólo han pasado tres minutos desde la última vez que la has mirado”. Hasta la visita que hiciste al oftalmólogo fue más vibrante que esto…Bien, ¿se puede solucionar?

Problemas que se pueden estar dando:

-No os estáis conociendo. Los temas que habéis tocado no os vinculan ni divierten en absoluto.

-No estáis siendo vosotros  mismos. Incomoda o impone alguna actitud. Eso provocará tensión y rigidez.

-No os recordabais así. ¿A quien no le ha pasado haber quedado con una mulata con el pelo largo y que aparezca una rubia de pelo corto?

-Uno de los dos tiene ganas de ir al servicio pero le da vergüenza decirlo.

Particularidades de la situación:

Si, Habéis quedado. Es decir, en algún momento le ha gustado a esa persona algo que tienes tú. Y algo de ganas de poner un poco de mandanga en su vida seguro que tiene.

-Seas hombre o mujer, el sexo opuesto no es el enemigo si esta exento de inseguridades o miedos. Es decir…puede estar igual de nervioso e incomodo que tú. No imagines que siempre está examinando lo que haces.

-Vale, sí, esta siendo un desastre, pero el Barcelona le remonto un 0-4 al Atletico de Madrid en el Camp Nou. Los pasteles de carne, los partidos de futbol y las citas no son como empiezan sino como acaban.

Consejos:

1 | Pararte dos segundos a pensar qué persona le resulto atractiva a quien tienes enfrente. Exacto, tú mismo. Toma aire y acuérdate de qué le mostraste y simplemente vuélvelo a compartir.

2 | Admítele que está siendo un desastre de cita y abre la puerta a que pueda mejorar, “Vanessa no se si es que me impones o el cambio climático pero he empezado un poco frío, ahora pienso estar mucho más cómodo y hacer que tú también lo estés” Afirma la evidencia, siempre mejor con humor.

3 | Utiliza los temas que se nombró constantemente en la comunicación emocional, son los más vinculantes (revisa los artículos).

Ya me contarás cómo fue la cita ¡y nunca abráis la puerta a desconocidos!

Miedo a acercarse a las mujeres (I)

En este post quiero hablar sobre el miedo a acercarse a las mujeres. Para ello le he pedido a un buen amigo mío que comparta con nosotros las sensaciones y temores que todavía experimenta al iniciar conversaciones con desconocidas. Él es consciente del perjuicio que le causan estos miedos ya que le impiden conocer chicas y limitan en gran medida su círculo heterosocial. Quizás a algunos de vosotros estos temores os resulten familiares.

Mi colega es un chico de treinta años, dueño de un negocio propio desde hace poco (una buena aventura en los tiempos que corren) y con un círculo de amigos bastante grande. No es una persona excesivamente extrovertida de buenas a primeras pero yo destacaría su honestidad, afilado sentido del humor y peculiar visión de la vida. Le acompaña un aura bastante Zen, aunque siempre es capaz de encontrar la parte positiva de las cosas y tampoco acostumbra a complicarlas demasiado. Es sin duda uno de esos amigos con los que podrías contar en caso de necesidad.

miedo a conocer mujeres

Por lo que respecta a las mujeres, su tipo ideal sería más bien una chica de aspecto bohemio y despreocupado, con una belleza poco común que la diferencie del resto. Creo que tiene un gusto bastante peculiar y escasamente compartido por el resto de sus amigos.

Por su entorno y trabajo casi siempre ha tenido que centrarse en el ambiente nocturno o entorno social cercano para conocer chicas, a excepción de los momentos en que ha tenido relaciones estables de mayor duración y compromiso. Físicamente estaría en la media, no entra en el prototipo de chico cañón y musculoso pero su aparente abstracción de la realidad tiene su atractivo. Sé que hay chicas de un determinado perfil que se han llegado a sentir muy atraídas por él.

Sin embargo en las épocas en las que está soltero le cuesta bastante conocer gente. Quema noches y fines de semana en bares de copas y discotecas y, aunque a veces hay alguna excepción, tiene muchas dificultades para conocer chicas por cuenta propia.

El problema suele aparecer cuando se da cuenta de que hay cerca una chica que le gusta. Una de esas chicas que hacen que se le acelere el corazón. Para otros hombres quizás no resulte especialmente atractiva, pero esa belleza bohemia y discreta le seduce y es entonces cuando le vuelven a invadir el miedo y los nervios.

Mi amigo conoce bien ese miedo: lo experimenta en muchas ocasiones y, a pesar de renegar de él y jurarse que la próxima vez lo vencerá mientras vuelve a darse cuenta de que ya está en el coche de camino a casa, casi siempre vuelve a aparecer. Cuando se toma una copa antes de salir esos miedos le parecen lejanos, pero al llegar el momento de la verdad normalmente emergen de nuevo a la superficie y lo paralizan por completo.

Es el miedo a desaprovechar la oportunidad con ella. A no estar a la altura de las expectativas, a no saber qué decir, a quedarse en blanco, a parecer un idiota, a temblar de nervios, a hacer el ridículo. Miedo a que le hagan ver que en realidad no es tan guay como se cree. En fin, es el temor a ser rechazado por una persona a la que podría amar. Eso le lleva a preferir no actuar antes que arriesgarse, por muy difícil que nos parezca de entender racionalmente: su autoestima y autoconcepto están en juego.

Cuando lo comenta conmigo, su miedo aún le parece más irracional. Y lo entiendo. Él me percibe como una persona que se acerca a las chicas sin sentirse intimidada, haciéndolas reír y mostrándome sincero con mis intenciones. Sabe que el rechazo no me preocupa y que pase lo que pase me lo tomaré con humor y despreocupación. De hecho, no me comporto de forma muy distinta a cómo me relaciono con mis amigos.

Mi amigo confiesa que entonces no entiende por qué él se queda paralizado. Supone que por sus experiencias o educación tiende a poner a las mujeres desconocidas en un pedestal, como si fueran un ente inalcanzable. Sé que tiene un concepto del amor muy romántico e imagino que en su caso el hecho de verlas como una potencial pareja a la que realmente podría amar y cuidar hace que la posibilidad de que exista un rechazo le paralice aún más. Lo que realmente le fastidia es que ese miedo aparece una y otra vez, y que cada noche es como volver a empezar de cero.

Mi opinión es que mi amigo ve el rechazo como algo que es totalmente responsabilidad suya. Cree que esa mujer lo está rechazando a él por ser como es, y eso es un golpe muy duro a la autoestima de cualquier persona. No sé da cuenta de que hay muchas variables que escapan a nuestro control.

Es mucho más probable que nos juzguen nuestros conocidos más cercanos que personas con las que no tenemos relación, porque las primeras se preocupan de lo que hacemos o decimos. Y sin embargo, él es capaz de hablar con varios de nosotros a la vez y mantener una conversación divertida e interesante, así que seguro que puede hacer lo mismo con una chica que acaba de conocer. Pero él no lo sabe.

Tampoco es capaz de ver que el miedo del que habla es muy valioso. Fijaos qué pasa con las cosas buenas o interesantes en la vida como un trabajo nuevo, una cita, el nacimiento de un hijo, la creación de una empresa, etc. Todas ellas van acompañadas de miedo porque existe la posibilidad de fracasar, y el cuerpo usa el miedo para darnos la energía necesaria para prevenir esos fracasos. El miedo a los fracasos es lo que da a la gente la motivación necesaria para prevenirlos.

Biológicamente hay muy poca diferencia entre el miedo al fracaso y la preparación para el éxito (del libro Brain rules, Dr. John Medina). En ambos casos es porque el cuerpo está reuniendo energía para nosotros. El cuerpo no se preocupa de si es para algo bueno o malo, sólo sabe que debe prepararse para algo que va a ocurrir. La reacción del cuerpo ante la excitación y el miedo es la misma.

Negar que no tenemos miedo a conocer chicas es absurdo, pero la ansiedad y energía que crea ese miedo la podemos aprovechar de dos formas: para estar atemorizados o para estar excitados. Nuestro cuerpo no puede ver la diferencia, así que la decisión es nuestra.

Os recuerdo que en nuestros talleres Ligar sin miedo trabajamos en profundidad cómo usar a nuestro favor este miedo y darle la vuelta a los rechazos, entre otros muchos aspectos.

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El acercamiento, superar el miedo a empezar una conversación

Estoy sentado en el banco de una plaza, pensando…

Hace 30 minutos la vi, blusa blanca, una sonrisa cálida a juego con un escote de vértigo.

Hace 25 minutos lo decidí, iba a ir a hablar con ella, a decirle que me parecía fantástica, que quería saber mas de ella.

Hace 20 minutos se sentó en el banco de enfrente, estaba leyendo un libro, yo estaba algo nervioso y todavía no me había acercado, todo su cuerpo parecía estar diseñado para ser admirado por el mio.

Hace 15 minutos me senté a su lado, ahora solo tenia que girarme hacia ella, pero… ¿y si tenia novio? ¿y si estaba esperando a alguien y no quería hablar con nadie? ¿y si era monja y había jurado solo entregarse a dios?

Hace 10 minutos, con valentía, le dije; “hola, ¿como estás?”, “bien, contesto ella”. Me callé.

Hace 5 minutos se levantó y se fue, con su gracia y con la brisa matutina pasando por sitios en los cuales yo ya no estaría.

Estoy sentado en el banco de una plaza, pensando…

¿por qué demonios no le habré dicho lo que quería?

El acercamiento, superar el miedo a la apertura, hablar con desconocidas

El acercamiento es la prueba de fuego, la madre de todos los retos existenciales y está a la altura de uno de los trabajos de Hércules, ¿verdad? Pues igual no es tan complicado.

¿Qué es eso del acercamiento?

Es la toma de contacto con una persona con la cual queremos o necesitamos iniciar una interacción social, sin importar en fin de esta.

  • Es, en aspectos psicológicos, un abismo para algunos.
  • Es, en aspectos más realistas, acercarse y hablar, para todos por igual.

Es ir a comprar el pan, preguntar por una calle o decirle a una mujer que nos encanta. Entonces, si es tan simple, ¿por qué en este ultimo ejemplo se nos hace tan difícil? Por el miedo.

El miedo al acercamiento

El miedo es un estado emocional necesario para adaptarnos a un medio concreto, provoca angustia y ansiedad y nos ayuda a la supervivencia ante situaciones de peligro. Si bien el miedo es algo innato y evolutivo tiene una enorme carga adquirida ya que, por ejemplo, los indios mohawks (una tribu de indios iroqueses) no tienen miedo a las alturas, sin saber muy bien como, esta tribu es inmune al vértigo y, por supuesto, todos los que nacían en esa tribu se veían afectados por esta curiosa capacidad, entendiendo la altura como algo completamente normal y no temiéndola en absoluto. Si no tenéis miedo a las alturas planteaos el ser indios iroqueses.

Cuando estamos en una situación o contexto en el que nos sentimos inadaptados empezamos a sentir nervios y ansiedad, ahora bien, estas sensaciones son una proyección mental de una supuesta inadaptación. Por eso al principio todos nos ponemos nerviosos cuando nos hacen hacer algo de lo cual no tenemos ni idea, por que no estamos adaptados a esa actividad. Por supuesto, seducir no es una excepción.

Entendiendo todo esto esta claro que se puede aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos. 

¿Pero como puedo aprender a no tenerle miedo a una situación a la cual no estoy adaptado?

Pues esta claro, adaptándonos. Sin embargo el proceso de adaptación a una nueva actividad conlleva mucho esfuerzo, tiempo y a veces dolor. Dado que dar un salto directo supone un choque mucho mayor a nuestros procesos mentales os voy a enseñar una manera de, progresivamente, ir adaptándonos al acercamiento.  Para hacerlo vamos a generar una adaptación a pequeña escala en los 3 aspectos principales del acercamiento. Mejorar individualmente en ellos se nos hará mas fácil y, al mismo tiempo, nos ayudara a acercarnos a esa adaptación final. 

Los 3 aspectos principales del acercamiento son la actitud, la imagen y el contexto. 

1.Actitud

La actitud es la forma en que enfrentamos la vida y sus circunstancias, en un conjunto de creencias que ponemos en práctica en torno a un objeto o situación. Como toda estructura mental, puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra, en las relaciones sociales la efectividad de nuestra actitud es el resultado de nuestras creencias, deseos y nuestro contexto, mas  la suma de las creencias, deseos y contexto de la persona con la cual interactuamos en una situación concreta.

Ejemplos de actitud

Pablo va caminando por la calle y ve a Sofia sentada en un banco (contexto propio), el esta acostumbrado a decir lo que piensa y siente de una manera natural (creencias) y cuando ve a Sofia todo su cuerpo le dice que vaya a hablar con ella (deseos).

Sofia por su parte tiene un día fantástico, acaba de salir de ver una película romántica del cine y vuelve a tener fe en el genero masculino, ahora esta sentada en el parque esperando que venga una amiga para hablar de sus cosas y pasarla bien (contexto ajeno), si bien a ella le sorprende que alguien desconocido le exprese lo que siente (creencias) ella es bastante madura para rechazarlo si no esta interesada, además, tenia ganas de una charla interesante con alguien divertido (deseos).

Dado que tanto los contextos, como las creencias y los deseos de ambos pueden llegar a complementarse la actitud de Pablo de acercarse y hablar con Sofia seria una actitud efectiva.

Ahora bien, ¿como saber si nuestra actitud en una situación concreta y con dos personas con sus vidas y problemas sera efectiva o no? Pues la única manera que tenemos de saberlo es arriesgándonos.

  • Una actitud proactiva (cuando asumimos el pleno control de nuesta conducta de modo activo) aumentara el porcentaje de resultados positivos y facilitará un aprendizaje y desarrollo mayores.
  • Una actitud reactiva (cuando nos vemos afectados por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social de manera que nos condicionan) no nos permitirá comprobar nuestra efectividad, ni no nos proporcionara resultado alguno.

 Así que ya sabéis, si queréis comprobar como se mueve el mundo con vosotros en el empezad a tomar decisiones y a ejecutarlas, emprended la acción y poco a poco todo empezará a fluir.

2.Imagen

Un tema ya tratado en el pilar “Cuerpo” de mi anterior artículo, aunque con matices. En este caso entendemos por imagen a un conjunto de elementos  perceptivos (visuales, olfativos, auditivos, etc) y mentales que determina como nos ven y perciben los demás.

Algunos de estos elementos son:

  • El aseo, la compostura y educación.
  • La naturalidad y la desinhibición de comportamiento.
  • La corrección formal del habla.
  • El carisma
  • La forma de vestir
  • La sonrisa y mirada
  • Estatura y partes del cuerpo proporcionales

El optimizar nuestra imagen mejorara nuestro éxito a la hora de acercarnos a las mujeres. Un punto muy extendido e importante en este campo es la comunicación no verbal (CNV), también conocida como lenguaje corporal. Tenemos que tener en cuenta que: 

  • El lenguaje corporal es algo que adoptamos subconsciente y, generalmente, no manejamos, por tanto, la reestructuración de nuestra CNV conllevará un período de aprendizaje, en el cual pareceremos mas forzados y antinaturales que antes.
  • La CNV se asocia mucho a los estados emocionales. A la mente le encanta tener todo organizado y clasificado, así que cuando recibe nueva información en seguida busca en que sección ponerla. Cuando estamos experimentando un momento de felicidad y éxito, automaticamente, adoptamos un lenguaje corporal determinado.

          Eso hace que cuando vemos a alguien con ese lenguaje corporal nuestra mente asocie a esa persona como alguien feliz y exitosa. Por ejemplo, si veis esta imagen, ¿que os transmite?

cultivar tu imagen y hacerla personal

Vale, he hecho algo de trampa por que es Brad Pitt, pero dejemos eso de lado, centrémonos en su imagen. Su forma de vestir, su mirada, el aseo, la naturalidad y la relajación que desprende se percibe y las mujeres lo perciben mas. Aquí no estoy tratando las características fisicas innatas, si no las adquiridas.

Todos tenemos las claves de una buena CNV en nosotros mismos, todos hemos tenido éxito en algún momento, nos hemos sentido la hostia y ya hemos desprendido ser los mejores del mundo. Lo único que tenemos que hacer es repetir esas situaciones aisladas y tener la capacidad de usar nuestra CNV a nuestro favor, cuando queramos.

Proceso de mejora

  1. Nos autoexaminamos analizando nuestra CNV en momentos de altos estados emocionales positivos, como nos sentimos y hacemos sentir a los demás.
  2. Detectamos y registramos los actos eficaces. 
  3. Los reproducimos a nuestro gusto e intentamos dotar de naturalidad al proceso.

Al final se basa en conocernos más a nosotros mismos y expresarnos, siempre desde nosotros y con nuestras propias herramientas.

3.Contexto

El contexto es un conjunto de circunstancias en que se produce el mensaje: lugar y tiempo, cultura del emisor y receptor, etc. Y que permiten su correcta comprensión. El contexto es un factor más que condiciona la efectividad de nuestro mensaje.

 Citando a Helio:

“¿Que necesita Lucia para darme su teléfono? No sera lo mismo un martes por la noche, un sábado por la mañana o, por supuesto, no sera lo mismo con una chica que no sea Lucia.”

Volviendo al tema de la efectividad, en el fondo lo que buscamos es optimizar la comunicación, una comunicación efectiva nos ayuda a ser mas auténticos, entendernos con la persona que tenemos delante, que ella nos entienda y así poder valorarnos, respetarnos y querernos más. Así que para ser mas efectivos tenemos que fluir con el contexto en el cual nos encontramos. Como he dicho, las dos características del contexto son el lugar y el tiempo. Vamos a verlos:

  • Lugar: Es el espacio donde se desarrolla la interacción, un parque, una discoteca, nuestro trabajo, etc. 
  • Tiempo: Momento en el que se desarrolla la acción, de día, a las tres de la madrugada, después de la universidad, etc.

Para que nuestro mensaje sea más efectivo tiene que estar adaptado al tiempo y al lugar en el cual nos encontramos y cumplir las necesidades de la otra persona en ese contexto. Para hacer esto tenemos que:

  1. Observar
  2. Analizar
  3. Descubrir
  4. Actuar

Ejemplo:

Observo que una chica esta con sus amigas hablando, pienso en hablar con ella pero estoy ocupado en ese momento. A los 20 minutos la vuelvo a encontrar sola, analizo la situación y descubro que, probablemente, se ha separado para ir el baño, o a pedir algo, descubro que esta sin sus amigas. Luego actúo en consecuencia.

Hola, veo que te has separado de tus amigas y tenemos poco tiempo para conocernos, así que empecemos ya, soy Yago, ¿tu eres?”

Teniendo estos aspectos en cuenta todo será mas sencillo y no la ponemos en una situación tan incómoda.

Nota 

Antes de irme quería mencionar una cosa que me han comentado varias veces algunos lectores de mis artículos. Como veis mis artículos tienen una estructura bastante definida (mucha separación por pilares, numerosos ejemplos, etc), que me gusta usar para dotar una mayor comprensión y tener una marca personal.

Es importante que quede claro que todos mis artículos son orientativos y no busco dogmatizar conocimientos ni marcar ley alguna, los aspectos en los cuales suelo dividir mis teorías son importantes, pero no los únicos y hay un sinfín de aspectos que también cobran relevancia.

Dicho esto, espero que hayáis disfrutado de la lectura.

¡Un abrazo!

YAGO BADER

El rechazo I (una visión de Ana y Selu)

Nota del editor de Egoland: Hay artículos tan buenos que no pueden ser cortados, os dejo con uno de esos, si es muy largo, leedlo en dos tandas, pero no os perdáis ni una linea.

gestionar el rechazo

Resulta que hace poco, escuchaba la última entrevista de Egoh en la radio, y me inspiró… ¿eh? ¿No la habéis escuchado todavía? Bueno, por esta vez pasa… Click Aquí

El Rechazo.

Es una palabra un poco dura. Incluso el pensar en ella demasiado rato, nos hace temblar un poquito. ¿Quién no le tiene un poco de miedo? Rechazos para conseguir nuestro ansiado aprobado en el último examen, rechazos para llegar a ese puesto en la empresa… y por supuesto, rechazos de las chicas que nos gustan.

Dentro de estos últimos, hay un montón de posibilidades: Que si voy a hablarle y la tía pasa de mi… Que si me da el teléfono y al día siguiente no me lo quiere coger… Que si quedamos y ella me deja tirado en la cita… Que si me empieza a gustar de verdad y me da miedo a expresarlo por miedo al RECHAZO

El miedo al rechazo, visto desde una óptica psicológica, es un cúmulo de experiencias negativas que han condicionado negativamente nuestra forma de ver una realidad que, después de todo… ¿Y si no es tan mala como la pintamos?

Para mí, personalmente, cada rechazo en cada área de mi vida, ha sido un paso más hacia mis metas, un peldaño más en la escalera que nos lleva hacia lo que buscamos. Porque, amigos, no podemos controlar cómo se van a comportar las demás personas con nosotros, pero sí podemos controlar NUESTRA PROPIA CONDUCTA. Y eso incluye, cómo nos vamos a tomar nuestros rechazos.

Y con la experiencia, me he podido dar cuenta de que la mejor forma de hacerlo es riéndonos de nosotros mismos y de la situación, aparentemente negativa a la que se ha llegado. Pongamos que vamos subiendo a toda prisa una escalera y se nos escapa un pie y nos tambaleamos un instante… ¿Nos plantearíamos por ello bajar toda la escalera? ¿O, simplemente, parar un segundo, coger impulso y seguir subiendo? Pongamos que esperando al autobús hemos empezado a hablar con Macarena, que está leyendo un libro de Oscar Wilde, y como quiere ser tan inteligente como él, nos ha respondido algo un poco feo para nuestra autoestima.

Sin embargo, nosotros no hemos necesitado contarle a Macarena lo molones que somos, le hemos sonreído y le hemos dicho que su rollo de tipa dura cada vez nos gusta más. De este modo, ¿Qué puede pensar Macarena de nosotros?

“Jo—, le he dicho a este tío que ni me interesa conocerle, ni que me cuente su vida, pero sólo se ha reído y me ha hablado con una sonrisa,… ¿Será que he sido un poco maleducada con él? O ¿Será que es más molón de lo que yo creía?”

Por cierto, chicos y chicas, ¿Sabéis que a Michael Jordan no lo aceptaron en el equipo de baloncesto de su instituto? ¿Y si os digo que el atleta Carl Lewis vivió casi toda su infancia con muletas? La cuestión no es lo que nos pase o lo que nos hagan… La cuestión es, ¿Qué hacemos nosotros respecto a lo que nos ocurre?.   

                                                                                                                               SELU.

 

PD. De todo modos paso a que lo explique mejor Ana, como profesional de la psicología y como mujer que es, claro.

VISIÓN DE ANA sobre EL RECHAZO

gestionar el rechazo 2

 Como bien apunta Selu, el rechazo es el gran enemigo de las relaciones sociales, ya que ataca a la persona que lo padecen desde dos frentes distintos. Si analizamos detenidamente sus componentes descubriremos desde un mapa de causalidad de que el mecanismo básico del rechazo actúa de la siguiente manera:

Un sujeto experimenta un rechazo y tradicionalmente lo vive como una experiencia negativa que puede incluir sentimientos de vergüenza, inferioridad, estigmatización, frustración y en general, dolor.

Consecuentemente, por temor a la reexperimentación de este dolor se genera una emoción indeseable que puede llegar a invadirnos como un virus: miedo a ese rechazo.

 

Recordemos que la única funcionalidad del miedo es la de ser un factor que puede paralizar nuestra vida. Originariamente esta emoción tiene la función de avisarnos y protegernos del peligro. Pero ojo, también tiene un lado desadaptativo, que impide que nos desarrollemos y que tomemos decisiones que nos ayuden a crecer y seguir avanzando. Nos paraliza y bloquea la mente, y cada vez nos incapacita más, sin dejarnos disfrutar de la vida.

El peligro es que este miedo puede llegar a interiorizarse y arraigarse muy profundamente en la emotividad del sujeto, generalizándose y siendo muy difícil de eliminar posteriormente, contribuyendo a consolidar ciertas conductas de evitación de interacciones deseables, hasta llegar a provocar ideas irracionales acerca de las relaciones, o conductas desadaptadas de aislamiento social, ansiedad, inseguridad, baja autoestima, e incluso en casos muy extremos un complejo, trauma o fobia.


¿Qué quiere decir todo esto del rechazo?

 

Pues que si el sujeto de nuestro ejemplo no aprende a gestionar bien sus rechazos puede acabar metido en un circulo vicioso que le impida relacionarse de manera normal en un futuro, lo que evidentemente le producirá un grado de malestar o disconford de leve a grave o incapacitante. Este disconfort viene generado por el conflicto emocional de la disonancia cognitiva entre “lo que yo quiero hacer” (relacionarme normalmente) y “mi conducta real” (evitación por miedo). Es decir se genera una lucha interior en la que el que pierde siempre es la persona que sufre.

 

EN LA PRÓXIMA ENTREGA VARIOS EJEMPLOS DE ANA SOBRE EL RECHAZO.