La chica de la Biblioteca

A las diez de la mañana de una biblioteca pública en época de exámenes solo hay jovencitas y jovencitos con ganas de estudiar. Es por ello que eso de acercarse a compartir un cubata con esa persona que te mantiene desatento en tus tareas no parece una buena idea.

El tema es el siguiente: Llevo encerrado casi más de un mes como un hámster repleto de folios, apuntes, libros, y hace tiempo que no veo mandanga callejera ni en postales.

A mi derecha. Casi a dos metros hay una chica con gafas, morenita, de pelo rizado y brillante. Parece realmente interesada en sus quehaceres intelectuales. Yo, sinceramente, estoy hasta las narices. Si me acercara no me sentiría culpable. Ni por ella ni por mí. No debe molestarle que un chico bastante más mayor que ella la moleste para hacer algo distinto de estudiar.

Además lo recomiendan los médicos. Un poco de mandanga cada equis tiempo mejora la atención. Seguro que lo dicen, y si no lo dicen, sinceramente, no tienen ni puta idea.

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Me levanto sin tener la menor idea de que voy a decir. Pero con una cosa clara. Mi intención y la utilidad para ambos.

-Hola.

-Hola- me dice con gesto inexpresivo.

-Estoy harto de estudiar. Estoy seguro de que tú casi también.

Ella sonríe algo ruborizada.

-Sí bueno.

-He pensado lo siguiente, cada 45 minutos podemos acercarnos y quejarnos de nuestras asignaturas, eso seguro que nos ayuda a despejarnos y de paso nos conocemos.

-jajaja Bueno. Vale.

-Vale, por donde quieres empezar por conocernos o por quejarnos?

-Ja j aja.. Por conocernos, mejor.

-Soy Luis.

-Yo soy Soraya.

-Soraya es un buen nombre para una chica con el pelo rizado. Muy bien elegido. Felicita a tus padres.

-jajaja Gracias. A mí no me gusta mucho.

-¿Cuál te gusta?

En seguida nuestra amiga Soraya decide volcarse al noble arte del descubrimiento mutuo. Se deja guiar en una conversación abierta, con humor y coqueteo poco agresivo pero clamoroso. Un toque de ingenuidad en la conversación que sinceramente echaba de menos.

-Nos estamos cayendo bien, ¿eres consciente, Soraya?

-Sí, claro.

-Y nos estamos gustando, Soraya, ¿eres consciente?

-JAJAJA Bueno, eso no está tan claro.

-Yo hablo por mí. Nos estamos gustando. ¿Hablas tú por ti o me hago tu portavoz?

-Me caes bien.

-¿Si te empezara a gustar ahora me lo dirías o lo dejarías entrever camufládamente entre frases como “si nos estamos cayendo bien”?

-Supongo que lo segundo.

-Ok. Me dejas más tranquilo.

Con ese gratificante premio, me recuerdo que tengo que aprobar sí o sí. Ha sido un buen descanso y una forma de recordarme quién soy.

-Bueno Soraya, este primer paréntesis ha estado bien. Ahora voy a seguir y tú también. Hagamos un gran esfuerzo en concentrarnos. Nada de recordar lo que ha pasado ni en si nos estamos gustando. Ok?

-JJAJAJA ok.

Vuelvo a mi silla sonriente. ¡Qué bonica es esta nena y qué poco me apetece ponerme con PSICOLOGÍA SOCIAL DEL TRABAJO!

Pero bueno, hoy ya me puedo recordar a mi mismo con una sonrisa…

5 comentarios
  1. David Jungle
    David Jungle Dice:

    Jajajajaj, muy bueno Luis, en la universidad es difícil resistirse. Yo estoy ahora mismo haciendo un descanso.
    Es inadmisible verlas con esos pantaloncitos tan veraniegos y no decirles nada.

    Me acaba de decir el de seguridad que si consigo concentrarme aquí tras el paso de unas exuberantes piernas, difícil…

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  2. Stich
    Stich Dice:

    Muy bueno Luis, me llamo mucho la atencion el titulo del post porque estoy en la biblioteca en la universidad donde estudio y tambien estoy descansando, espero que algun dia entre alguna tia guapa y ver que sucede. Te mando un calido abraso

    Responder

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