Cómo seducirse a una misma en 5 pasos

Hola amigas,

¿Os habéis planteado alguna vez por qué es tan complicado sentirnos satisfechas y a gusto con nosotras mismas? ¿Qué es aquello que nos impide disfrutarnos? ¿Por qué tantas veces escuchamos lo de: “es que no tengo autoestima”? O, ¿”no tengo seguridad ni confianza en mi misma”?

La verdad es que la “falta de autoestima” o la “falta de capacidad para valorarnos y aceptarnos” parece ser el gran mal de nuestra sociedad. Vamos por el mundo, como “a medias”, porque realmente no hemos aprendido a gestionar lo que tenemos, lo que somos, y lo que podemos llegar a ofrecer. El por qué, es simple: no sabemos, ni nos sentimos legítimas para reconocer nuestras habilidades, aptitudes, virtudes, capacidades… Así como tampoco, aquello susceptible de cambio, nuestras debilidades. Es decir, nos cuesta RECONOCER, VALORAR y EXPRESAR abiertamente hacia nosotras y hacia los demás nuestra identidad y todo lo que la conforma.

¿Qué te gusta de ti? ¿Te sientes orgullosa de algo? ¿Qué es lo que más valoras de tu físico? ¿Y de tu personalidad? ¿Qué logros has obtenido en la vida? ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Qué aspectos te gustaría mejorar?

Las respuestas, a estas preguntas, (y lo vemos en talleres la mayoría de veces), suelen quedarse cortas. Como decía: “vamos a medias” y nos “expresamos a medias”. Por si a caso, alguien se piensa que “me creo más, o que soy una flipada, o que tengo la autoestima por las nubes”. Pues bien, amigas… Aquí yace el primer problema, de nuestra falta de autoestima. Buscamos encajar, y a la vez, no parecer que nos creemos más de lo que somos. Y todo ello afecta a nuestra actitud en la vida. Nos comparamos con los demás, y nos evaluamos a partir de los demás. Y por si fuera poco, vivimos como apegadas a la aprobación externa.

Lo que está claro es que asumir abiertamente que tenemos cosas buenas y otras no tan buenas, es una tarea complicada; no se nos ha enseñado. O bien, hemos vivido una serie de experiencias que nos han limitado esta capacidad. La cuestión es que: ni somos perfectas. Ni la pretensión debe ser llegar a serlo. Y ni mucho menos, aparentarlo. La elevada exigencia y exceso de perfeccionismo, al final sólo trae problemas, y grandes dolores de cabeza. Y lo peor: en esa lucha nos perdemos el enorme placer de poder disfrutarnos y disfrutar de la vida.

Llegados a este punto, creo que toca empezar a ponerse manos a la obra. ¿Qué podemos hacer para dotarnos de una identidad bien definida, integrada y aceptada por cada una de nosotras? ¿Cómo potenciar nuestra habilidad para comunicar y transmitir a los demás quién somos?

SEDUCIRSE A UNA MISMA ES LA CLAVE

En Egoland nos planteamos trabajar en lo que llamamos “seducirse a una misma”.

Para seducirnos tenemos que mejorar la relación que mantenemos con nosotras mismas

Seducirse a una misma pasa por trabajar los siguientes aspectos: nuestro autoconcepto, nuestra autoestima y la manera cómo comunicamos quién somos. Esto es: qué pienso y siento respecto a mi misma, y cómo lo expreso en la interacción con los demás.

Para seducir a los demás debes seducirte primero a ti misma

Desde nuestro punto de vista, y desde la base de lo que enseñamos en talleres, partimos de que seducirse a una misma es el primer paso para cultivar una actitud seductora hacia los demás. Y esto es súper importante para que todo fluya en nuestro día a día. Vivimos en sociedad, y por ende, nos relacionamos. Y según sea nuestra actitud – que dependerá en gran parte de cuanto de seducidas estemos de nosotras mismas –, gozaremos de unas relaciones más o menos satisfactorias.

Seducirnos a nosotras mismas pasa también por seducirnos delante de los demás

En las relaciones que mantenemos a diario, se pone de manifiesto nuestra personalidad: cómo hablas, qué dices, cómo te mueves… (todo lo que expresas a través de tu lenguaje no verbal), así como lo que comunicamos de quién somos, qué hacemos, por qué lo hacemos… Por lo tanto, es imprescindible conectar con nosotras mismas, aumentado nuestro auto-conocimiento y potenciando nuestra habilidad para comunicarlo de forma efectiva y transmitir aquello que queramos.

Ahora bien, ¿CÓMO SEDUCIRSE A UNA MISMA?

A continuación os propongo 5 pasos esenciales para que empecéis a cultivar una nueva actitud personal que os permita mejorar la relación que mantenéis con vosotras mismas, y con vuestro entorno.

LOS 5 PASOS PARA SEDUCIRTE A TI MISMA Y MEJORAR LA AUTOESTIMA

  1. CONOCERSE Y ACEPTARSE

Seducirse a una misma (y por lo tanto, mejorar la autoestima y autoconcepto) pasa por conocerse. Y para conocerse hay que hacer un ejercicio profundo para reconocer las propias cualidades y debilidades honestamente. Parece fácil, pero no lo es. Supone enfrentarse a miedos, inseguridades y exponerse a todo ello para empezar a gestionar lo que pensamos y sentimos sobre nosotras mismas.

[bctt tweet=»“Para conocerse bien hay que ser honesto y valiente” — Carlos Alonso»]

El autoconocimiento pasa por valorar la imagen que tenemos de nosotras mismas. Si no encaja con la realidad de nuestro potencial y capacidades, probablemente nos costará más aceptarnos, ya que estaremos asumiendo una vida mucho más pobre de la que podríamos tener.

Maneras de conocerte y aceptarte

+ Reflexionar y valorar qué es aquello que te define

+ Reconocer que tienes unos atributos positivos, valorarlos y aceptarlos

+ Reconocer tus logros y éxitos y valorarlos

+ Reconocer que tienes ciertas debilidades, aceptarlas y ver cómo mejorarlas

+ Valorar qué piensas y cómo te sientes contigo misma, y en tu interacción con los demás

+ Y lo primordial: Ser consciente de que eres ÚNICA, ESPECIAL y CON UNAS CUALIDADES PROPIAS que te distinguen y a las cuales deberías sacarle el máximo partido para cultivar la mejor versión de ti misma

Al final de lo que se trata es de ser consciente tanto de tus cualidades positivas como de tus debilidades.

RECONOCERTE EN TU TOTALIDAD, PARA PODER POTENCIAR LO POSITIVO Y TRABAJAR EN AQUELLO QUE QUIERAS MEJORAR.

Propuesta para reconocer tus cualidades y debilidades

Para reconocer tanto tus puntos fuertes como tus puntos más débiles, un ejercicio que te pueda ayudar es hacer como una especie de radiografía personal, para luego tomar conciencia de los atributos positivos que tienes y de tu potencial. Igualmente, preguntarte por tus debilidades te ayudará a tener una visión mucho más amplia y realista, así como a hacer un trabajo más completo.

Ejercicio de autoconocimiento inicial:

  • ¿Qué cualidades tengo? ¿Qué me hace especial? ¿Qué me gusta de mi?

  • ¿Qué debilidades considero que tengo? ¿Puntos a mejorar?

  • ¿Qué cosas me interesan? ¿Qué me gusta hacer?

  • ¿A qué me dedico en la vida? ¿Me gusta?

  • ¿Qué me planteo hacer? ¿Qué planes futuros tengo?

Luego, una vez nos reconozcamos con ciertos atributos, es importante saber cómo lo transmitimos. Siempre podemos sacarnos más partido fortaleciendo aquello que nos hace únicas y especiales. Es decir, POTENCIAR nuestras virtudes.

  • ¿Qué es aquello atractivo o aquellas cualidades positivas que hacen que guste? Y, ¿qué es aquello que transmites? 

 

  1. CHEQUEAR LA HISTORIA PERSONAL E INTEGRARLA

Todas y cada una de nosotras tenemos una historia personal; unas experiencias y recuerdos que conforman parte de nuestro pasado, pero también de nuestra identidad, y de quien somos hoy en día. Nuestra forma de actuar, y de interactuar viene dada por la forma en la que hemos aprendido a gestionar lo que nos ha ocurrido. En este punto, ¿qué es importante?

Tomar conciencia de tu historia personal

Algunas preguntas que te pueden ayudar a ello:

  • ¿Qué experiencias he vivido y que han conformado la persona que soy hoy en día?

  • ¿Cómo he aprendido a afrontar los sucesos de la vida?

  • ¿Qué conductas he repetido muchas veces en mi vida y que no me han funcionado?

  • ¿Qué es lo que sí me ha funcionado?

  • ¿Qué es aquello que me cuesta de perdonarme?

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Integrar y valorar tu historia personal

Esto te permitirá aceptarte y ser consciente de que hay ciertos aspectos que han conformado tu personalidad y tu manera de estar en el mundo. Que hay cosas de las cuales no puedes desprenderte, ni borrarlas. Simplemente se trata más de realizar un proceso de aceptación, más que de culpa o arrepentimiento.

Te propongo una fórmula muy sencilla para integrar los tres tiempos en los que nuestra mente suele moverse:

  • Mirar atrás, y abrazar tu historia como parte de ti

  • Mirar en presente, y reconocer el lugar donde estás

  • Mirar en futuro, para decidir qué pasos vas a dar hoy

  1. DEFINIR TUS VALORES, LO QUE TE IMPORTA, Y ACTUAR EN DIRECCIÓN A ELLO

Definir qué es aquello que de verdad te interesa, y por lo que estás dispuesta a luchar. Se trata de precisar qué quieres conseguir en los diferentes ámbitos de tu vida, y plantearte objetivos y metas a cumplir. Esto te dará una coherencia interior, permitiéndote tener un mejor conocimiento de quién eres, y qué quieres en tu vida.

Tener objetivos concretos y precisos nos ayuda a sentirnos bien (coherentes) y a hacer cosas que nos benefician

Cómo reconocer tus valores

Define qué es lo que te gustaría conseguir en los diferentes ámbitos que conforman tu vida. Te dejo algunas de las áreas más importantes, y algunas preguntas que te pueden ayudar a precisar acciones que te gustaría llevar a cabo:

  • Familia: ¿cómo me gustaría verme actuando como hija, hermana, madre, sobrina…? ¿Hay algo qué estaría haciendo diferente?
  • Pareja / relaciones: ¿cómo me gustaría verme actuando en mis relaciones con mi pareja, o en mis relaciones con los hombres? ¿Sería una mujer más espontánea, libre o más comunicativa?
  • Trabajo: ¿cómo me gustaría verme actuando en mi rol como trabajadora? ¿Estaría aprovechando mejor mi tiempo? ¿Sería más organizada, o más comunicativa…?
  • Ocio, tiempo libre: ¿cómo me gustaría verme actuando para aprovechar mi tiempo libre? ¿Estaría haciendo más o menos actividades de las que hago?
  • Amistades: ¿cómo me gustaría verme actuando en la relación con mis amigos? ¿Estaría quedando más con ellos? ¿Buscaría conocer a gente nueva?
  • Salud: ¿cómo me gustaría verme actuando respeto a mis conductas de autocuidado? ¿Cambiaría algo de mi dieta? ¿Haría más ejercicio?

Define qué pasos podrías empezar a dar hoy mismo para acercarte a aquello que es importante para ti. Te dejo algunos ejemplos que te sirvan como guía:

+ Ejemplo 1: Si te gustaría comunicarte más con tu padre o demostrarle más apoyo…: ¿podrías llamarle esta semana para preguntarle cómo le va?

+ Ejemplo 2: Si quieres volver a ver a un chico con el que quedaste la semana pasada, pero no habéis hablado más. ¿Podrías mandarle un mensaje al salir del trabajo?

+ Ejemplo 3: Si te planteas ser más eficiente en tu trabajo, ¿podrías hacer algo para organizarte mejor el tiempo? 

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  1. CUIDARTE A UN NIVEL INTEGRAL

Es decir, hacer cosas que te ayuden a mantenerte saludable: dieta, ejercicio (mover el cuerpo), mantener relaciones sociales satisfactorias, evitar el estrés y las actividades o contextos que te lo provoquen, etc.

Estar saludable mejora nuestro bienestar tanto físico como emocional, y nos da la energía necesaria para llevar a cabo todo aquello que nos propongamos

Al final, se trata de un circuito que se retroalimenta. Si haces cosas para mejorar tu estado físico, tu estado mental se verá positivamente influido; reduciéndose el estrés o aumentando la tolerancia a él. Por ejemplo: mantener el cuerpo en movimiento, evitar algunas comidas, o cambiar la dieta son algunos aspectos básicos a tener en cuenta.

Igualmente, si procuras cambiar aquello que te provoca malestar en tu vida (relaciones negativas, insatisfacción laboral…), estarás contribuyendo a que tu salud mental se mantenga más equilibrada, y por lo tanto, ayudarás a que tu cuerpo no se resienta padeciendo ciertas dolencias como dolores de cabeza, problemas cardíacos, dolencias renales…

Por ejemplo: revisar tus relaciones, y ver si hay algunas personas en tu entorno que consideras que te restan energía, o analizar qué aspectos de tu día a día pueden ser susceptibles de cambio o de mejora.

  1. MEJORAR TU HABILIDAD COMUNICATIVA

Esto es, potenciar una comunicación que sea asertiva, empática, divertida, y eficiente. Comento brevemente cada punto, aunque en artículos posteriores me centraré en detallar dichos aspectos de la comunicación:

  • La comunicación asertiva nos permite expresar en base a nuestros sentimientos personales lo que queremos y nos ayuda a hacernos entender, conectar con los demás, y a sentirnos coherentes con nosotras mismas.
  • La empatía nos permite conectar con nuestro entorno, entendernos y entender a los demás, y disfrutar de las relaciones de una forma sana y fluida.
  • La diversión o sentido del humor, hace que podamos relativizar ciertos aspectos del día a día, sacar sonrisas, y mantenernos en un mejor estado anímico.

De lo que se trata es de tener una comunicación que nos permita gestionar nuestras relaciones de una manera satisfactoria. Esto sin duda, nos reporta grandes dosis de autoestima; porque hace que nos sintamos bien y en sintonía con quien somos y lo que queremos mostrar.

[bctt tweet=»Tú te mereces tu cariño y afecto. — Gautama Buddha «]

PARA FINALIZAR…

Espero que os haya sido útil el artículo de hoy y que os animéis a hacer algunas de las tareas propuestas. SEDUCIRSE A UNA MISMA considero que es el mayor regalo que todas y cada una podemos hacer por nosotras mismas.

Y reconozco que la pereza y nuestra tendencia a vivir en zona de confort, nos provoca bastante resistencia para avanzar en algunos puntos. Pero sólo pregúntate: ¿por qué no puede ser hoy el día en que decido que ya basta de más de lo mismo?

Os recuerdo que cada mes estamos dando talleres presenciales en Madrid, Barcelona y Valencia, en los cuales, trabajamos en seducirnos a nosotras mismas, y en muchas otros aspectos.

Si te animas, no dudes en informarte de las próximas fechas y de todo el contenido que tenemos preparado!

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Laura Bosch

Psicóloga por licencia y Psicoterapeuta por vocación; insaciable de conocimiento y con ganas de más: más de lo nuevo, lo bueno y lo diferente. Adicta a las relaciones humanas, a la comunicación directa, y a los hechos explícitos. Emocional, irónica y cercana en palabras; expresiva, sutil y sincera en gestos. No soporto la banalidad, el radicalismo y los falsos “te quiero”. La pregunta no es ¿puedes? La pregunta es ¿QUIERES? Pues ¡adelante!"
1 comentario
  1. Alejandra Aguilera
    Alejandra Aguilera Dice:

    Muy buena entrada, ya que aun persiste el sentirnos bien con nosotras mismas a partir de la valoración de los demás. Actuamos para agradar y es un círculo vicioso porque no es nuestra tarea agradar para reafirmarnos.

    Gracias por el valioso aporte.

    Responder

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