5 pasos hacia la felicidad: Modelo PERMA (II)

Cinco pasos para la felicidad (II) Estimular las emociones positivas en ti y en los demás.

 

Amigos y amigas de Egoland Seducción, seguimos avanzando en esta serie de artículos para poder ir trabajando nuestra felicidad y la de todos las que nos rodean, seduciéndonos y seduciendo continuando con las primeras ideas que vimos en el inicio de esta serie:

Te invito a parar un momento y pensar en lo siguiente: ¿Sabrías enumerar ahora mismo la mayor cantidad posible de emociones negativas que se te ocurran? ¿Y a continuación de emociones positivas? Es decir, de todo aquello que podamos sentir de un signo u otro.

Seguramente te haya resultado más fácil citar emociones negativas que emociones positivas. Lo mismo les sucede a las personas que vienen a mi consulta, a los alumnos de mis cursos y a mi mismo la primera vez que probé a hacer ese listado. No sólo tenemos más nombres para las emociones negativas (lo cual ya de por si es significativo) si no que estas parece que sean más salientes, más fácilmente accesibles.

“Cada uno de nosotros es su propio clima, determina el color del cielo dentro del universo emocional en el que habita” (Fulton J. Sheen)

Sin embargo las emociones positivas como la alegría, el alivio, la serenidad, el  amor, la satisfacción, el apego, armonía, interés, la ecuanimidad, la ternura etc. forman parte de nuestro día a día y podemos promoverlas de maneras diferentes. Seremos creativos, más falibles y nuestra memoria recordará incluso selectivamente los recuerdos buenos.

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Cuando nos encontramos en el espectro positivo de las emociones tenemos una mayor tendencia a ayudar a otros, mostrar comportamientos solidarios, compasivos, generosos o altruistas… y esto agrega a tu mochila adjetivos positivos sobre ti mismo, como Luis nos recomienda muy acertadamente en Seductor. Es más, con una memoria llena de recuerdos positivos estarás labrando tu personalidad hacia un yo más atractivo, más motivante, más apetecible y más valioso.

 

Queremos sentir euforia, alegría,  esperanza, satisfacción… y estas emociones son de una fuerza enorme. A esto le podemos llamar también “instinto de supervivencia” o “instinto de vida” en algunos manuales. Por ello, queremos encontrar a personas que nos hagan sentir emociones. Si quienes tenemos al lado nos hace sentir todo esto… ¿acaso nos tenderemos a seguir cerca de esa persona? ¿No nos resistiremos a sus avances? ¿Dejaremos escapar ese mundo de sensaciones que nos provoca? Ambos sabemos la respuesta, avispada amiga, inteligente amigo.

 

 Sin embargo, este foco en lo positivo no debe de ser mal entendido. Todas las emociones son naturales; llorar no es malo, cumple su función, aunque no siempre sea agradable. Pensar en que alguien viva en un monte solo lleno de orégano o que todo es color de rosa extraña un poco. Al final, naturalidad como parte del Carisma, recuerda las tres Ces. Alguien que acepte las emociones negativas en si mismo y en los demás, alguien que fomente en si mismo y en los otros las positivas.

 

Hay maneras diferentes de estimular estas emociones positivas. Uno muy popular y con efecto real es el del uso de las afirmaciones, que además modifica nuestro pensamiento. Estas son frases cortas, motivantes y positivas. Al leerlas de manera repetida o anotarlas en un lugar visible lo que hacemos es suministrar las instrucciones a nuestro cerebro de qué es lo que tiene que hacer… Fíjate el contraste con los mensajes que a veces nos lanzamos como “jamás podré hacer esto” o “es insoportable que suceda tal cosa”. Aquí lo importante es esa repetición y de nuevo, sentirlas. Acostumbrarnos a sentirlas de verdad.

Ejercicio para estimular las emociones positivas: el foco positivo.

Seguro que en tu día a día ya realizas actividades que estimulan tus emociones positivas: gozar de tus canciones favoritas, de tu merienda favorita, recibir (o dar) un masaje… En este ejercicio la misión es sencilla: cada día procurarte al menos cinco emociones positivas diferentes entre sí, es decir, que provengan de momentos y actividades distintas, tanto solo como en compañía. ¿Alguna vez te habían mandado un ejercicio así? Serán tus “deberes” gozosos e importantes, ¡espero tus respuestas y tu ejemplos de actividades estimulantes!

3 comentarios
  1. Antoni Martínez
    Antoni Martínez Dice:

    Ya va tocando continuar con esta serie con el modelo PERMA, tras la excelente serie de Javi sobre la felicidad en perspectiva. Pronto más y mejor.

    De entrada, ¿cómo estimulas en tu día a día tus emociones positivas? ¡Abrimos debate!

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  2. Javier Santoro
    Javier Santoro Dice:

    Encantado con que nos mandes «deberes gozosos» a tus lectores! Siempre me ha llamado la atención nuestra inclinación para focalizarnos más facilmente en lo negativo que en lo positivo. Particularmente una buena ducha muchas veces me sirve de herramienta cotidiana para «resetear» el estado de ánimo.

    Responder
  3. Antoni Martinez
    Antoni Martinez Dice:

    Buenas idea lo de la ducha resteadora, Javi. Haciendo de las actividades cotidianas una herramienta positiva, en muchas ocasiones está a nuestro alcance.

    A todo esto no perder la serie de artículos de Javi sobre la felicidad en perspectiva, muy muy recomendables.

    Pronto más sobre el modelo PERMA, un abrazo para tod@s!

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