Mi novi@ no me deja…

 Estas a gusto con tu novi@, la pasión no se ha perdido, las cenas con otras parejas suelen resultar divertidas, todos los días compartís esos ratos de intimidad emocional que os sirven para apoyaros el uno en el otro.

 

La vida es sencilla y tranquila. Recibes un sms de un amig@ que hace tiempo que no ves. Te invita a pasar un fin de semana con l@s “colegas” en un pueblo turístico de la playa. La cerveza, las alemanes/as en bañador y las risas están aseguradas. Pero, ¿que le parecerá a mi pareja?

 

La primera sensación es de ilusión, pero poco a poco te imaginas cómo tu pareja se puede sentir si estas TODO un fin de semana sin compartir tu tiempo. Además, tu pareja no te haría lo mismo a ti. Un leve mareo comienza a envolverte. La pregunta ya no es si ir o no, tus pensamientos están concentrados en cómo avisar a l@s colegas de que no puedes ir. Un ligero golpe de viento te hace volver a situarte en la playa, con un  fresco mojito en la mano, pero el terror a que tu pareja se sienta traicionada y que en su noche de Sabado conozca a un/a chic@ más atractiv@ que tú, que le sepa dar eso que tú no le dás…Definitivamente me quedo en la ciudad.

 

La vida en pareja es mágica en muchas ocasiones, pero si te has sentido cómo he descrito anteriormente tienes un problema que se llama dependencia emocional. Puede darse por una relación adictiva o por una falta de confianza en uno mismo, pero en ambos casos tendrás que dar un golpe sobre la mesa y preguntarte hacia donde quieres ir.

 

En el caso de que sea adictiva, primero debes reconocerlo. No os confundáis, muchas relaciones pueden percibirse cómo adictivas al principio, en el estado de enamoramiento sobre todo. Esa “adicción” deja de ser adaptativa y de provocar placer para convertirse en destructiva y bloqueadora de nuestra primera personalidad cuando lo que nos mueve no es el amor sino el miedo a perder a la otra persona.

 

Delgada linea la que parece separar ambos conceptos. Emparejarnos nos convierte en parte de algo. Somos una unidad cómo pareja, pero el buen devenir de las mismas debe estar unido al desarrollo cómo personas de las dos partes. El autocontrol y el autoestima son dos ejes sobre los que debe girar nuestra conducta. Echar de menos puede llegar a ser productivo para nuestra pareja, ya que su crecimiento cómo persona genera un crecimiento cualitativo en la pareja. ¿No os parece? Seguiremos hablando sobre todo esto en la nueva sección “mi novi@ no me deja”

6 comentarios
  1. crash
    crash Dice:

    Gracias por el artículo.. me ha venido de perlas… estoy empezando (con una «relación») y a veces me da miedo perder confianza y caer en la dependencia emocional.. debido a situaciones con las que me encuentro.. pero siempre intento tener en cuenta lo aprendido en en este mudo de la seducción y las relaciones estables. Estoy ansioso de seguir leyendo este tema para vivir una relación tranquila con mi pareja y disfrutarla en todo momento, gracias de verdad, me ha ayudado.
    Acepto consejos…

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  2. Alejandro
    Alejandro Dice:

    El problema de ese fin de semana con un amigo es que el amigo también puede ser un Aven. Con permiso de Helio me gustaria plantear una pregunta. Sí por una vez pudieraís ser infieles con la total seguridad de que tu pareja no se va ha enterar ¿Seriaís infieles?

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    • helio
      helio Dice:

      Esa pregunta esta siendo contestada en la sección debates. «Sinceridad ante un desliz». En mi caso, la teoría es clara, un rotundo NO, pero claro…todos hemos hecho cosas de las que no nos sentimos orgullosos.

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  3. selu
    selu Dice:

    De algo me suena esto que acabo de leer. Pienso que una relación está para disfrutarla no para que sea un infierno devido a una necesidad o depencia emocional. Hay que dar espacio a nuestra pareja, primero para que nos heche un poco de menos y segundo por que aun llevando vidas en parelelo no quita de debemos seguir creciendo en otros ambitos de la vida.

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  4. Esence
    Esence Dice:

    Todos, Helio, y el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Aunque también hay que reconocer que algunos (yo el primero) hemos purgado por ello

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