La sinceridad, controlar nuestras emociones

 

Hoy quiero hablaros de algo muy básico si aspiramos a reconocer y controlar nuestras emociones,… Quiero plantearos un tema para que reflexionemos juntos:

Se trata de algo tan necesario como la sinceridad con nosotros mismos. Aunque pueda parecer extraño, todos o casi todos, nos engañamos constantemente, creando incongruencias entre nuestras palabras y nuestros sentimientos, o entre nuestras palabras y nuestras conductas. A veces no es fácil reconocernos a nosotros mismos que estamos pensando o sintiendo algo que nos provoca rechazo: estamos siendo de una manera que no nos gusta. La primera reacción, a veces, es negarlo, ocultarlo, engañarnos… Pero chicos, si estamos sintiendo algo que no nos gusta (el ejemplo más claro del área que nos ocupa serían los celos), ocultárnoslo no va a hacer que desaparezca. Todas las personas sentimos cosas que contradicen nuestra manera de pensar, nuestros valores y principios. No somos de una única manera. Tenemos sombras, vulnerabilidades, miedos… Todo esto puede hacer que en un momento dado nos mintamos y mintamos a nuestra pareja, con tal de no mostrar algo de lo que no estamos orgullosos.

Lo primero que tenemos que pensar es que esto es humano, no tiene tanta importancia… ¿Quién no se ha sorprendido pensando cosas horrorosas que en realidad no tienen nada que ver con nuestra manera de ser? Tenemos que desdramatizar la situación, aceptarla, reconocerla como existente y manifestar –a nosotros o al otro- una voluntad de mejorarlo, de corregirlo.

También es importante que dejemos de someter al juicio de los demás, constantemente todo lo que sentimos… “¿Qué pensaría de mí mi pareja si supiera que estoy pensando esto?”… Sinceramente chicos, no tiene la mayor importancia. Vuestra pareja también piensa en ocasiones cosas que poco tienen que ver con su realidad… Son hechos puntuales, sin mayor relevancia.

Ahora bien, ¿Qué pasa si no nos enfrentamos? ¿Si somos mentirosos con nosotros mismos? ¿Si miramos hacia otro lado ante –siguiendo con el ejemplo- un ataque de celos? Puede que se nos enquiste, que la cosa se convierta en un alud que desemboque en una discusión muy seria, en la que además será muy difícil que la otra persona pueda negociar con nosotros o saber qué nos pasa, puesto que estamos negando el origen de ese malestar que sentimos, o lo atribuimos a otras causas que no son más que un disfraz para la verdadera causa…

Tenemos que vivir con nosotros mismos toda la vida.

Si somos capaces de negociar y discutir adecuadamente con nosotros, estoy segura de que podremos hacerlo con los demás… Además, si nos engañamos a nosotros mismos, también estamos engañando a los otros ¿no? ¿Qué pensáis?

4 comentarios
  1. Juan Carlos
    Juan Carlos Dice:

    Totalmente cierto, pero debe a ver una actitud de mejorar nuestras conductas, sentimientos y demás asi es como afrontamos las cosas tanto para lo bueno como lo malo nos ayudara a crecer y a ser mejores y sobretodo a conocernos mejor a nosotros mismos.

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