La chica que cruza (III)

 

Queridos amigos,

Me quedé a medias con una historia que había añadido protagonistas. «La chica que cruza».

Si recordáis, al ir a por ella me encontré con una animada y pizpireta chica que me aconsejaba productos de importación por mi barba y que aceptó una invitación para cenar conmigo.

Así pues, no hace muchos días ocurrió esa cita.

Yo llegué bastante flamenco. Tenía una confianza ciega en que esa chica y yo íbamos a disfrutar de nuestra cita de una forma clamorosa y que la cosa iba a acabar bien. ¿Por qué? Porque ella había demostrado ser inteligente e ingeniosa. ¿Y eso qué quiere decir? Que iba a saber valorar mi ingenio, iba a inspirarme e iba a hacerme reir. Combustible perfecto para alimentar las llamas de mi fogosidad y de mi comunicación fogosa.

Al llegar me la encontré con un vestido rojo y de falda corta. Un recogido en el pelo tipo antiguo y un maquillaje tan ligero como efectivo.

Era obvio que admiraba a Audrey Hepburn. Eso confirmaba mis sospechas.

Inteligente, refinada, culta y con un alto de concepto de sí misma. En la cama sería fogosa, abierta pero con la necesidad de tener un papel coprotagonista. Querrá tener su momento de mando.

-Hola.

-Hola. El vestido te queda de muerte.

-Gracias. Tú también estás bien.

-No mientas. Mi operación bikini está siendo más costosa de lo que yo creía. Pero te aseguro que para cuando tengas que presentarme a tus padres ya estaré delgado.

Ella rió y me dijo que a sus padres les gustan con pasta. Que lo demás les dá igual. Lo que me llevó a corroborar que estaba delante de una chica especial. No había dicho lo típico de «vas muy rápido».

Nos sentamos en una terraza y utilicé el espectador de la película para corroborar lo que se avecinaba. Entonces hice un narrador…

-Nos conocemos una noche, quedamos, vienes preciosa yo vengo precioso… ¿Te das cuenta de cómo nos lo vamos a pasar?

-¿Te das cuenta tú de que aquí no va a pasar nada esta noche?

Esa frase implicaba una afirmación clamorosa de que sí iba a pasar algo por el matiz de la TEMPORALIDAD. Ella había dicho «esta noche». Eso me hizo sonreir y relajarme más todavía. Todo era cuestión de minutos… más o menos… pero minutos. Así que quise disfrutar de lo que tenía delante.

Una de las técnicas de las que os hablaré en mi libro para que viváis de forma rabiosamente intensa es fotogafriaros mentalmente con ella en las escenas más representativas de cada momento. Ásí como grabad los audios en una grabadora invisible para que empiece a formar parte de vuestra memoria a cortoplazo y poco a poco la incorporéis a la de largo plazo. De esa forma dispondréis de un sin fin de recuerdos con ella y os permitirá APRENDER DE ELLA. Tema abordado también en este blog y de importancia vital en el libro.

-Cierto, esta noche no va a pasar nada. Pero quiero que sepas que es probable que esta noche vaya creciendo en mi unas ganas intensas de que pase algo. Todo irá en función de si eres una chica abierta, inteligente y divertida. Ya te digo yo, que físicamente me encantas.

Ella rió con cierta incredulidad. Y es que yo me encontraba tan transparente y conectado con la energía que me imaginaba envolviéndonos que la interacción me parecía coser y cantar. Aunque en mi caso, lo de coser no está tan claro…

Hablamos de nuestras vidas de una forma intensa, divertida, yo dirigía la conversación hacia donde necesitaba, hacia donde me interesaba, y apenas hacía falta cortar hilos porque realmente a ella le interesaban las mismas cosas de mi que a mi de ella. Una hora después utilicé de nuevo el espectador de la película subtitulada para comprobar que estaba pasando. Era perfectamente coherente la escena con el texto. Esto iba como lo seda.

-¡Si esta noche no es maravillosa que me aspen! Te conozco, comparto tres de tus hobbies, a los dos nos flipan los Foo Fighters, eres rápida y fluída como el agua, ese vestido te queda de miedo y encima te estoy atrayendo… ¡Que maravilla de noche!

Ella volvió a reir e intentó repetir mi frase..»te estoy atrayendo«… le impactaba mi actitud tan segura y a la vez cómica.

-¿Pero tú de donde has salido, Luis?

-No te centres en mi origen´. Céntrate en el papel que puedes tener en mi camino.

-Eres un chico distinto– me dijo…

Eso me obligó a besarla.

Entonces ella me apartó con una mano.

Por favor… – me dijo algo incómoda. Estaba claro que ella me deseaba, así que había que averiguar ese otro problema.

-¿Demasiado rápido?

-Estoy casada.

 

1 comentario
  1. Jorgemagix
    Jorgemagix Dice:

    No jodas! Estaba casada?? Jajajaja Cada vez me engancho y me río más con tus historias. Ojalá se me acabe pegando algo de ese ingenio tuyo.
    Un abrazo enorme!!

    Responder

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