La chica del tren (I)

Tras un maravilloso taller en Madrid, donde los alumnos progresaron como águilas imperiales, me disponía a subir al tren para volver a Valencia.

Al sentarme en mi asiento, me dí cuenta de que estaba absolutamente rodeado de parejas. Jóvenes y treintañeras con pinta de regresar a sus casa tras visitar ARCO. La muestra de arte contemporáneo que se celebraba este finde en Madrid. Por una parte me daban cierta envídia, dormirían juntitos, abrazados y tendrían más cosas que contarse en su vida parejil.

Yo en cambio, volvía cargado de un montón de recuerdos, sonrisas y rechazos superdivertidos, del taller GESTIÓN DEL RECHAZO, además de una aventura nocturna con una amiga valenciana que me encontré en Madrid. Sorpresas de la vida.

Había sido intenso, y me merecía sin lugar a dudas, una cerveza en la cafetería del tren. En frente de mi se sentó una mujer sola. De unos 40 muy bien llevados. Era elegante, de piel  tersa y sumamente exquisita en sus complementos.

-Buenas- le dije para que viera que no iba a consentir que no nos saludáramos.

Ella sonrió y me contestó con cierto tono de disculpa.  Cogió su móvil y se puso a Whatsapear . Era la única no emparejada que tenía alrededor y no tenía mucha gracia aquel plan.

-Perdona, cuando acabes con el móvil estaría bien que nos diéramos conversación. Nos ha tocado enfrente y tenemos dos horas de viaje. ¿Lo ves viable?

Ella se quedó sorprendida.

-Claro- pronunció con una sonrisa incrédula.

-Me llamo Luis ¿y tú?

-C.

Nos contamos qué habíamos hecho cada uno en Madrid. Yo dije que hacía cursos sobre psicología y ella tenía una galería en Valencia. A los diez minutos de conversación ella se quitó la chaqueta y me sorprendieron dos pechos verdaderamente sugerentes. Grandes y altos. Y aquello me cambió por dentro y en seguida por fuera. Interrumpí su discurso sobre las nuevas tendencias pictóricas para decirle algo claro y conciso.

 

-C, perdona que te interrumpa, pero quisiera que no hubieran malos entendidos. Me pareces una mujer muy atractiva. Por si pareciera que no me lo resultas.

Ella se puso roja y miró a su alrededor. Todas las parejas del tren nos miraban pendientes de su respuesta. Fué divertido.

 

-¿Estás ligando conmigo?

-Pues desde luego, lo voy a intentar. Pero es un problema mío. ¿Tú que harías si se te sentara enfrente una mujer  alta, elegante, de ojos claros y con un cuerpo tan escultural? (HERRAMIENTA PONTE EN MI PIEL)

-¡Ja j aja! Pues no sé…

-Pues yo sí que lo sé.  ¿Nos vamos a la cafetería? Te invito a tomar algo.

 

Había que modificar nuestro entorno. Tanta gente delante me iba a estropear la mandanga. En la cafetería pedí una cerveza.

 

-¿Qué quieres tomar?

-Un ron con cola-dijo.

-¡Vaya! No pudimos evitar reírnos ambos.

-No siempre intentan ligar contigo en un tren.- contestó justificándose.

Era obvio que ella quería eliminar sus disonancias, quería divertirse y sabía que tomarse una copa la ayudaría a quitarse vergüenzas e timideces de encima. El espectador de la película lo decía claro. ¿Qué hace una mujer pidiendo un ron cola en la cafetería de un tren con un tipo de barba diabólica confeso pretendiente? MANDANGUEAR!!!

-Me gusta tu respuesta.

-Pero te advierto que no soy una mujer fácil.

-Pues yo te advierto que en eso nos parecemos. Así que olvídate de conocernos, tomarnos una copa en una cafetería y acabar haciendo el amor en algún lugar de estos vagones.

Ella rió de forma impulsiva.

La conversación se había tornado explícitamente sexual y la cosa tenía muy buena pinta.

-¿Tienes pareja?- me preguntó.

Antes de contestar me paré un momento para observarla. Esa pregunta y con ese tono, me sonó distinta que otras veces. ¿Realmente a ella le importaba? Podría ser. Quizá se estuviera planteando una proyección de futuro , ¿pero tan rápido? Era una mujer de edad. Elegante y culta, con lo que no parecía que estuviera planteándose una futura relación conmigo. Y dado que había pedido un ron cola, percibí que quizá lo preguntaba para saber el nivel de complicidad que había entre ambos. Así que me la jugué DOBLE O NADA y me inventé algo que se pareciera a lo que creía que ella tenía.

-Se podría decir que no estoy completamente solo.

Ella sonrió y sorbió su copa.

-Yo tampoco.

Ahí lo teníamos. El plan era una infidelidad de igual a igual. Los dos infieles mejor que uno solo.

Ahora estaba claro que los mensajes bilaterales surgirían solos.

 

AQUI LA SEGUNDA PARTE

13 comentarios
  1. Hagio
    Hagio Dice:

    Impresionante el doble o nada que te jugaste. Que bien visto. Estoy deseando hacer el tercer taller en Valencia, y más con lo que acabo de disfrutar al leer el avance de Seductor. Voy a procurar ver arte en lo que percibo. J.B.

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  2. Lefty
    Lefty Dice:

    Pedazo de crack, me encanta esa naturalidad y el ser tan directo, aunque claro, no todo el mundo puede hacer eso con esa soltura. Supongo que tiene que ser complicado enseñarlo.

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  3. varanus
    varanus Dice:

    Cuando tenga un hijo obligare a la del registro civil que lo inscriba con el nombre de Egoland o mandanga, cuando pregunte el niño el porque de su nombre, te recordare con una sonrisa.
    La culpa es de tito Ego ja ja ja genial esta locura mamdanguera

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  4. Dominus-Brasil
    Dominus-Brasil Dice:

    Pos si no viene a Brasil me obligo a viajar a España para um taller. Por Dios que tengo miedo de aviones y es su culpa que yo me passe temblando en el aire.

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  5. nesfas
    nesfas Dice:

    Un hombre como tú, sabe que una mujer de cierta edad tiene un bagaje en la vida y que la interacción con ellas es muy enriquecedor, la mayoria de las veces se torna fluida e incluso divertida… pues son mujeres que con sus respuestas te pueden dejar en jaque. El desafio esta servido señor Egoland, deseando leer la segunda parte. ^^

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  6. victor
    victor Dice:

    una pregunta, cuando dices que la conversacion paso a temas muy sexuales, como lo lograste, como pudiste sacarle informacion y cosas de esas??

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