Juegos de seducción en el tren

La cafetería de un vagón de tren suele ser el lugar donde más habitualmente se me encuebtra un domingo por la tarde. Tras los talleres del fin de semana, leo el periódico sorbiendo una taza de té, casi siempre satisfecho por la satisfacción que me han trasladado mis clientes. En otros tiempos, ese té era una cerveza, y en lugar del periódico, mis ojos se entretenían en buscar alguna mujer atractiva con pinta de inteligente que supiera mantener una conversación estimulante y pillara rápido mis gracias. Esos tiempos en los que podía acabar saboreando a alguien apoyada en la pila del baño, escondidos y atentos a los nudillos de otros pasajeros en la puerta. Tiempos en los que al besarla reconocía, el sabor de mi pene, escasos segundos antes relamido.

Desde luego no siempre se producían estos finales, pues la mayoría de veces se posponían a otros momentos en mi casa o en la suya al proponer una cita bien justificada.

¡Eran tiempos de solterío!  Y ahora que lo pienso…  ¡no hace tanto!

Mi té insípido se derramó por un movimiento de tren al tiempo que escuché un … -¡uuuhhhh!- muy femenino.

Al girarme me encontré con una chica rubia y una trenza acomodada en su lado izquierdo. Al mirarnos, reconocí una expresión algo avergonzada por su excesiva espontaniedad.

-Es que éste conductor va muy rápido – dijo para justificarse.

-Eso es cierto, pero si todos gritáramos ¡uuuuhhhh! cada vez que se mueve, este tren parecería el tren de la bruja. Así que, por favor, no vuelvas a gritar porque algunos tenemos cosas muy importantes en las que pensar.

Mi voz grave y seria le cambió el rostro. Su risa se tornó en seriedad y algo confusa dijo…

 -Perdón.

Al ver que no lo había pillado exageré más la situación.

-No te perdono. Estaba pensando una fórmula para la inmortalidad y me has despistado. Si algún día me muero será solamente por tu culpa.

Entonces sí que sonrió expresando un alivio que deseaba sentir.

Su sonrisa me recordó a la de una niña buena.

-Soy Luis.

-Carla.

Al presentarnos y darnos dos besos me pude fijar más en su cuerpo. Era estilizado, duro, trabajado. Sus pechos no parecían pequeños, pero una chaqueta cruzada no permitía medirlos. Llevaba gafas y sus ojos eran claros. Sus facciones y el color de su piel la podrían confundir con una sueca perfectamente, pero la calidez de su mirada y sus ademanes eran extremadamente latinos. Buenrolleros. Era una chica atractiva y con una actitud extrovertida.

-Veo que te gusta gastar bromas.

-No. No me gustan nada las bromas y menos las mías. Pero me ha parecido una buena forma de empezar a conocerte, Carla.

Entonces arqueó las cejas algo sorprendida.

-Vaya. Pero yo tengo novio.

-¿Tienes novio? –No pude evitar una sonrisa. ¡Qué bonica! Por una parte me hacía gracia que pensara  que sólo por querer hablar con ella ya implicaba que me la quería follar, o incluso ser su novio. Pero por otro lado, pensé… ¡Joder! ¡Qué intuitiva! ¡Si lo que esta chica piensa es justo lo que me he pasado toda mi vida haciendo! ¡Intentar follármela y luego intentar ser su novio!

Con el permiso mental de mi novia, quise juguetear un poco.

-¿Tienes novio? Pues vaya mierda, ¿no?

-¿Cómo?

-Si tienes novio ya no podemos seguir hablando, ¿no?

Una variante de la herramienta de persuasión Boomeregoland.

-Claro, claro… Podemos hablar.

-Incluso si nos caemos bien, hasta podemos decírnoslo.  ¿No?

-Pues sí..

-Y si por ejemplo me gusta tu mirada también te lo puedo decir, ¿no?

Carla estaba sorprendida. Estaba empezando a ser consciente de que nuestro diálogo era distinto. Quizá no estaba acostumbrada a que le dieran la vuelta a una expresión tan a la defensiva como “tengo novio” en un contexto tan poco amenazante.

-Vale, veo que eres un chico con labia.

-Tengo de todo, Carla. Labia, brazos, manos, poco pelo pero tengo…

-Ja j a ja… Ya veo, ¿a qué te dedicas?-me preguntó intrigada.

Nos pasamos un rato dándonos información, bien orientada, y vinculando nuestros intereses.

La conversación era amena. No muy brillante. Era una chica atractiva, pero no era mi estilo. Demasiado… rubia? Blanca? Rosa? Una chica estupenda. Pero no me estimulaba físicamente a pesar de que era una chica atractiva. Esas cosas que pasan por motivos misteriosos.

A pocos metros de la parada de Castellón ella me informó.

-Bajo aquí, Luis. Ha sido un placer.

Quise jugar a jugar. No había intención real, pero sí un poco de mantenimiento en esto de la seducción espontánea.

-Ha sido un placer, Carla. Pero voy a imaginarme que si hubiéramos hablado más tiempo, no pararas en esta parada y cenáramos esta noche… el placer se ampliaría, se acentuaría y abarcaría otros planos.

Ella se sorprendió una vez más. Parecía algo aliviada de que no se prolongara el viaje. Y no porque no estuviera a gusto, sino porque, desde mi humilde opinión, yo era un verdadero peligro para su relación.

-Sí. Pero no puede ser.

Quise acabar con esa palabrita que me inventé hace unos años para describir el fenómeno de que alguien te recuerde intensamente… VENENO.

-No puede ser en nuestros actos. Pero sí en nuestros pensamientos.

La miré un silencio unos segundos y saqué una voz más oscura…

-Yo, cuando te vayas, voy a imaginarme devorándote contra esa pared del tren… de espaldas… con la mitad de tu blusa quitada y los pezones apretados contra la ventanilla mientras te muerdo el cuello por detrás y te meto un buen repaso…

Ella me miró asustada, excitada…

-Me durará poco, esa idea, Carla, pero es que además de ser una chica encantadora, esa imagen me excitas mucho contigo. Espero que no te moleste mi sinceridad. No nos vamos a volver a ver y me parecería una falta de respeto a ti como mujer no hablarte de lo que me has generado. Con tu permiso… pensaré en ti hasta Valencia. Buena suerte…

-Adiós– me dijo roja como un tomate.

Y es que creo que estaba muy mojada.

Carla se fue con su novio… Y yo, en lugar de cumplir la palabra de imaginármela, entré en www.marca.com para ver cómo había quedado el Valencia c.f.

Había vuelto a perder.   

  

10 comentarios
  1. Fer
    Fer Dice:

    Genio, así, sin más. Tio, no sabes cuánto me gustaría fluir de esa manera, pero por más que practico, a la hora de la verdad, no me sale esa conversación brillante. Sacad un ebook con 21 claves para un conversación brillante o algo…jajaj

    Responder

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