Herramienta: Boomeregoland

Esta herramienta fue mi primera aportación en el mundo de la seducción. Hace ya muchos años.

Pasa el tiempo, y como todo lo auténtico, no pasa de moda. Sigue siendo igual de eficaz.

Incluso está publicada en el libro Sexcrack de Mario Luna.

Algunos os dirán que afirmar sus imperfecciones o negar nuestro interés es en un principio imprescindible para que nos vean más atractivos y restarle autoestima; para parecer más “molones”. Y yo os digo que los negas (intentos de minar su confianza) y demás sólo son herramientas para reconducir puntualmente una conversación que se nos ha puesto muy cuesta arriba.

Una de mis aportaciones más antiguas en el mundo de la seducción es el boomeregoland. Cada vez que queramos avanzar y ante la adversidad de un “no” mal argumentado o injustificado, os sugiero utilizar esta herramienta.
¿Y por qué este nombre?
Porque vamos a utilizar la fuerza de su no como arma. El mismo rechazo que ella utiliza con nosotros, al eludirlo, se lo devolveremos con más fuerza de la que nos lo ha lanzado, tal que un boomerang que parte desde un lugar y al no encontrar un objetivo regresa e impacta en el origen del lanzamiento con mayor fuerza.

¿Cómo?

1. Narramos lo que ha sucedido dándole exageradamente la razón y con el mismo grado de exageración nos la quitamos a nosotros, utilizando el humor y la ironía de forma que ella misma, como delante de un espejo, contemple su postura de rechazo o negativa ante nuestro avance de una forma ridícula.

2. Otorgándole justo la virtud, capacidad o habilidad opuesta a la que utiliza para tratarnos. ¿Cómo? Utilizando el humor y la ironía con la misma finalidad anterior. Pero hagámoslo siempre sin cerrarnos las puertas y con el cariño que un hermano mayor le dedicaría a su hermana pequeña.

Pongamos ejemplos para ambas fórmulas.

—Hola, chicas. ¿Qué se cuece por aquí?
—Por aquí nada.
—Interesante. ¿Nunca se cuece nada o es que hoy no tenéis nada que cocer?
—Tío, hemos venido a bailar.
—¡Claro! Discúlpame. Tengo cosas de bombero. ¿A quién se le ocurre que un chico un sábado por la noche se acerque a un grupo de chicas para conocerse? Todos deberíamos salir los fines de semana, ponernos guapos y quedarnos quietecitos sin abrir la boca. Gracias por abrirme los ojos. Estaré por allí por si acaso te vuelves loca como yo.

En esta ocasión, el sujeto protagonista ha abandonado voluntariamente la conversación.
Unos minutos después podremos acercarnos de nuevo previo examen visual. Es más que probable que ellas no nos quiten los ojos de encima durante unos minutos. Como veremos posteriormente, ignoraremos lo sucedido.

Ejemplo 2:

—Hola, chicas. ¿Qué se cuece por aquí?
—Por aquí nada.
—Me lo temía. Me encantan los corros de chicas en los que no se cuece nada.
—Tío, hemos venido a bailar.
—Se nota. Pero estáis disimulando aquí quietecitas, ¿verdad?
—Largo de aquí.
—¡Vaya! Me estás dando una lección que jamás olvidaré. Tú eres mucho más divertida que yo y no estoy a tu altura. Os voy a dejar aquí dando lecciones de cómo enfocar un sábado por la noche. A ver si encuentro una terrorista como yo que hable con gente que no se conozca desde hace años. Es lo que me merezco. Dime que me largue con una sonrisa y me voy.

Como todo en la vida, hay que interiorizarlo y hacerlo nuestro.

Id probándola y ajustándola a vuestras circunstancias.

Siempre vuestro.

EGOH

3 comentarios
  1. dm
    dm Dice:

    yo intento reservar el ingenio para las chicas que me dan feedback o son mas brillantes, pero en casos como éste, donde ella se comporta como una autista, pues como que no…

    Responder

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