El amor y el sexo un enfoque diferente (II)

La atracción interpersonal

En el anterior artículo reflejábamos una introducción al mecanismo de la atracción en el que profundizaremos hoy y en el artículo próximo, recordemos que citábamos como componentes básicos:

  • El Momento: No siempre nos encontramos dispuestos a enamorarnos o con una persona que esté dispuesta a ello, esto es lo que yo llamo saber jugar los tempos.
  • El Entorno: Cuando alguien está presente en nuestro día a día resulta más recurrente verlo como una figura cotidiana y de la que podemos enamorarnos.
  • El Misterio: Amigas, esto es fundamental y lo trataré con mucho detalle en el próximo artículo.
  • La Personalidad: Y no me cansaré de repetirlo: Carisma, carisma, carisma.
  • El Físico: Hipocresías para la Iglesia. El físico importa. No hace falta ser una sílfide, pero sí sacarte partido, el próximo día explicaré como.

Bien, vamos a profundizar un poco más en cada uno de los componentes de esta fórmula mágica llamada atracción.

El momento

No siempre estamos dispuestos a senitrnos atraídos por alguien. En algunos casos, hay situaciones estresantes o del día a día que nos impiden estar receptivos a conocer a otras personas, bien porque estamos centrados en otros asuntos y no vemos a más de un palmo de nuestra nariz, bien porque estos asuntos nos impiden relacionarnos y conocer a nadie.

Si lo que queremos es atraer a alguien tendremos que tener en cuenta cual es su momento, o en que situación es la más propicia «dejarnos caer». Hay que tener en cuenta que elegir un momento propicio en el que nuestro «objetivo» este más receptivo puede resultar crucial tanto en una primera impresión como en un acercamiento exitoso.

Hay que tener en cuenta también que una mujer suele tener una memoria focalizada en los detalles de las primeras impresiones y citas, y en cambio, un hombre suele fijarse más en un primer impacto visual. Es por esto, chicas, que yo recomiendo lo siguiente.

Lo primero, es informarse de la rutina y situación actual de la persona. Si se trata de alguien envuelto en nuestro día a día, esto no nos resultará complicado. Por ejemplo, si sabemos que X sale a tomar el café de media mañana al bar de enfrente o a tomarse una cocacola en la cafetería de la facultad, es un buen momento en el que acercarnos, estará con la mente enfocada a desconectar, y receptivo y cualquier distensión será bien recibida. En un caso así, lo que yo haría sería potenciar el momento dejándome caer por el lugar que frecuenta unos cuantos días dándole una muy buena impresión visual (es un hombre, que le vamos a hacer). Saca tu parte más felina y deja que se fije en tu forma de caminar. Cuando ya te hayas asegurado de que eres un elemento familiar puedes ir a la segunda parte: El primer contacto.

Si por el contrario se trata de alguien a quien has visto casualmente en un lugar concreto, es más complicado. No puedes elegir el momento, el momento es este y punto. Pero aún así, antes de exponerte a un rechazo, valora ciertos aspectos: ¿Esta con gente? ¿Esta solo? ¿Qué expresión facial tiene? ¿Parece ocupado o estresado o por el contrario se muestra relajado? ¿Parece estar esperando a alguien?

Todos estos datos pueden darte información sobre como abrir un primer movimiento o incluso evitarte un tropezón inesperado.

El entorno I: Niveles de intimidad.

Podemos interpretar el entorno de dos formas diferentes, bien como el entorno físico o bien como el entorno vital de una persona concreta.

En el primer caso, lo dividiremos como tres tipos de entorno, el objetivo de los cuales es ir ascendiendo de grado:

1 Público.

2 Común.

3 Privado.

El público es el entorno en que le localizas, habitualmente estareis rodeados de amigos o conocidos. En este paso, lo que te interesa es venderte. Una primera impresión visual es importantísima. A parte de eso, aprovecha la presencia de terceras personas para hablar también con ellas, sin centrarte en tu objetivo primordial. Sírvete de ellos para demostrar tu capacidad de habla y saber estar y demuestra que eres divertida y sociable. Esto resulta siempre positivo y atrayente y te permitirá abrirte también paso con él sin que sea excesivamente llamativo, ya que un interés repentino y focalizado podría ser contraproducente. A medida que avance el tiempo de conversación podrás tantear el terreno para pedirle el teléfono/facebook/forma de contacto y pasar al entorno 2.

El común consiste en crear vínculos más acotados. Escoge lugares que a pesar de públicos os permitan cierto grado de intimidad que os vaya acercando y permita que el te asocie a una sensación de bienestar y atracción. Cuando esto sea así, podrás pasar al tercer paso.

El privado, aunque lo ideal sería tu casa o similar, no es necesario que sea así si por una cosa u otra esto resulta difícil o complicado. Pero si es inevitable que se trate de un lugar donde tú te sientas cómoda y en dominio de la situación en todo momento. Escoge lugares que ya conozcas bien o donde tengas asiduidad (por su puesto que también sepas que van a ser un éxito con la otra persona) de esta manera podrás olvidarte de donde estás y centrarte en lo que tienes que estar: La otra persona.

La gata negra

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