Ciencia y conciencia: La razón para la esperanza.

Amigas mías, permitidme hoy que me desvíe hoy un poco de la pura praxis en el texto para presentaros unos datos curiosos que os ayudarán y reforzarán en el camino que habéis decidido emprender.

Muchas veces, hablando con gente de lo más variado, me encuentro con muchos rechazos prejuiciosos ante la enseñanza de la seducción. La mayoría de gente, en realidad, se siente amenazada cuando alguien les introduce en un método de aprendizaje. Muchos se sienten menospreciados, como si por intentar aprender algo nuevo se les estuviera insultando, o llamando inútiles: Nada más lejos de la realidad. Cuando intentas explicarles de qué va el asunto, te saltan con que todo esto es inútil, que son cuentos, que no sirve para nada y que ell@s no lo necesitan.

Esta semana pasada he estado acudiendo a unos cursos de extensión universitaria de libre opción, de ellos, uno en concreto me había resultado muy interesante desde el principio. El curso se llamaba “¿Por qué tenemos miedo?”. Los primeros días se perdieron por unos derroteros neurofisiológicos y de la biología del miedo que aunque interesantes como base física, eran bastante poco atractivos. Por el contrario, los dos últimos días, se centraron en el estrés y sus repercusiones palpables a nivel orgánico y los ciclos de la depresión y sus repercusiones.

Para no irme por los derroteros biológicos que quizá muchas de las que leáis no estéis puestas en ellos, trataré de simplificar el tema. El estrés, los niveles de azúcar en sangre (cualquier comida que nos aporte azúcar, nos hace liberar serotonina, ya que es pro-insulina, necesaria para el metabolismo del azúcar. Vamos, que cuando estamos depres y el cuerpo nos pide dulces, no es por casualidad) y los cambios hormonales, sobre todo en los estrógenos (Ya sabes porqué cuando te va a venir la regla te hundes en un estado soporífero), son algunas de las causas por las que serotonina se ve alterada.

Los niveles bajos de serotonina se asocian a desequilibrios mentales varios (esquizofrenia, autismo infantil, trastorno obsesivo compulsivo, hiperactividad infantil…) pero sobretodo a depresión, estados de agresividad, migrañas, estrés e insomnio. También cabe decir que unos niveles bajos de serotonina hacen que estemos más ofuscados, menos lúcidos y que a la hora de tomar decisiones rápidas o calibrar consecuencias, erremos el tiro.

Por otro lado, el aumento de serotonina en los circuitos nerviosos produce una sensación de bienestar, relajación, mayor autoestima y concentración. Es decir, que cuando la serotonina pone los “levels up”, estamos más a tono para enfrentarnos a toda clase de situaciones.

Recapitulemos, cuando se elevan los niveles de serotonina, nos encontramos en mejor disposición de salir de una situación con éxito, mientras que si estos disminuyen, sucederá lo contrario. Aclarado esto, sigamos a lo realmente interesante. Resulta que no solo un aumento de la serotonina nos puede ayudar a afrontar triunfalmente una situación, sino que el salir con maña de un reto, también eleva nuestros niveles de la dichosa moleculita. Es decir, se trata de un círculo vicioso, que queda bien ilustrado en una entrevista muy interesante a Dolors Muntané, periodista especialista en temas científicos que encontré investigando sobre el tema

–Hablemos de secreciones.

 

–Sabemos que los circuitos cerebrales y las secreciones neurohormonales que se utilizan para la sexualidad –la serotonina y la testosterona– son exactamente los mismos que se utilizan para la agresividad o para la competitividad, que es otra forma de agresividad. Por tanto, hay una relación muy íntima entre ambas actividades.

–¿En hombres y en mujeres?

–Sí. Hay estudios de mujeres presas que demuestran que las más agresivas son las que tienen más testosterona y serotonina. Y también ocurre con las mejores atletas.

–¿Tener más testosterona y serotonina es sinónimo de ser más violento?

–Sí. Un estudio realizado con chimpancés demuestra que los que tienen más serotonina y testosterona son los jefes de grupo, los que tienen más demanda sexual y más atención de las hembras. ¡Pero, ojo…!

–¿Qué pasa?

–Cuando los machos se enfrentan por conseguir el mando, al que gana le sube la serotonina y la testosterona. La conclusión es que la capacidad sexual o de agresividad no es genética, sino que está en función de la autoestima, de cómo se mira uno a sí mismo frente al grupo.

–Si creces en autoestima, ¿sube la testosterona y la serotonina?

 

–Sí. La sexualidad está ligada a la capacidad de autoestima.

¡He aquí lo interesante, amigas mías! Lo repito, por si no lo habéis leído bien: “La sexualidad está ligada a la capacidad de autoestima.”

¿Cómo se relaciona esto con lo que hemos leído antes? ¿Y cómo se relaciona esto con nosotras? Un poco más de paciencia, que ya estoy acabando y no os doy más vueltas con el dichoso tema. Resulta que una persona que tenga autoestima y confianza en si misma cuando se enfrente a una situación complicada emitirá pensamientos positivos: “Yo puedo con esto”, “Soy capaz”, “Voy a ser la mujer de la noche”, “Ahora mismo se volverá a mirarme”, “Tengo la suficiente entereza como para conseguirlo”. Mientras que una persona con baja autoestima, emitirá pensamientos negativos: “Parad el tren que yo me bajo aquí”, “Nunca se fijará en mí”, “Jamás superaré este examen”. Se ha demostrado con estudios científicos, que el primer grupo de personas positivas, al emitir estos pensamientos elevan sus niveles de serotonina. Mientras que los negativos, disminuyen sus niveles de serotonina.

Si hemos dicho que cuando estos niveles se elevan, tenemos más capacidad de concentración y de resolución de situaciones, resulta que es científicamente cierto que las personas positivas, con esperanza y autoestima, influyen activamente en su suerte. Como yo siempre digo: Es cuestión de actitud, chicas.

¿Y qué tiene esto que ver con nosotras? ¿Qué luz aporta sobre la seducción en la que queremos mejorar? Fácil, queridas mías, fácil. Para todos aquellos que opinan que no hacemos nada útil, les demostramos que cuando una persona ha estudiado y mejorado en algo, está mucho más segura de si misma y se siente más valorable. Es decir, que el mero hecho de haberse instruido en talleres de seducción o de haber estudiado sobre el tema, nos hace sentir que dominamos un poco más la situación. Y no solo eso, ya que, al menos yo, desde mi humilde posición, lo que pretendo es que TODAS aprendamos a valorarnos y a saber lo que valemos. De manera que, desde este movimiento de seducción, lo que conseguimos es subir nuestra autoestima y la confianza en nosotras mismas (y esto también se aplica a los chicos) y de esta manera cuando vayamos a enfrentarnos a una posible presa que nos interese, proyectaremos de forma inmediata pensamientos positivos, y subiremos nuestros niveles de serotonina justo antes de la seducción. De esta manera, cuando estemos interactuando con la persona, estaremos relajadas, tranquilas, concentradas y despiertas. De manera que no solo nuestro lenguaje corporal reflejará seguridad (algo muy atractivo de forma inconsciente) sino que tendremos éxito al poder tomar las decisiones adecuadas en cada momento.

Como veis, aquí os dejo una razón más para darles en los morros a aquellos que os pongan pegas cuando habléis de vuestro interés por la metódica de la seducción, amigas. Espero no haberos aburrido mucho, sé que el tema es interesante, pero no por ello menos denso.

Nos vemos dentro de muy poco en el próximo artículo.

 

La gata negra

 

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