Mandanga Navideña


Queridos amigos, La Navidad es un tiempo en el que todos nos ponemos guapos, ganamos algún kilito, y las chicas se dejan olvidadas algunas vergüenzas con las cabezas de las gambas en sus platos…

Mi Nochebuena, acudía yo con mis mejores amigos de la infancia y sus novias a un cotillón. Mucha risa y muchas chicas guapas paseándose por allí.

Mi móvil sonó. Mi colega Ismel me preguntaba por un whatsapp dónde estaba, y qué hacía sin flamenquear con él. Evidentemente, lo entendí al minuto, y no pude evitarlo:
-amigos y amigas, he de irme… ya sabéis, mis cosas…

En cinco minutos me tomaba algo con Ismael en el pub desde el que me había llamado antes.
-Oye selu, allí esta D, aquella chica del lunar que tanto te gusta.

¡¡Pero qué vestido llevaba!! Ambos nos cruzamos las miradas y la conversación surgió como un resorte automático. Ella tiene novio, y rara vez coincidimos en fiestas. Pero aquí estaba ella, que me contaba que iba a salir de paje en las cabalgatas el dia de reyes, y allí estaba yo, sonriendo y feliz teniendo a esa preciosidad tan saboreable ante mí.

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La chica de la tienda de animales III

 

 

 

El teléfono sonó y para mi sorpresa era… ¡Luna! Dudé un par de segundos hasta que mi compañera de mesa me dijo…

 

-¿No vas a cogerlo?

 

-¡Claro! Hola, Luna. ¿Cómo estás?

 

-Pues esperándote desde hace veinte minutos.

 

-¿Qué?

 

¡Mierda! Había olvidado que esa noche tenía que ir al cine con una profesora de ballet clásico con la que mantengo una relación de amigos con derecho ha roce desde un par de años, y ya había sufrido bastantes altibajos por mi culpa… Nunca se había planteado ni siquiera una posible relación seria, pero no era la primera vez que mi memoria me fallaba con ella y anulaba alguna de nuestras citas.

 

Miré a mi castaña tortuguera… Ella estaba haciendo lo mismo conmigo con gesto curioso. Pasó un segundo, pero a mi se me hizo toda un cúmulo de eones.

 

-Luis?- escuché al teléfono.

 

Pensé como en otra circusntancia “¿qué coño haría egoland si estuviera aquí?” 

 

Lo primero que me vino fue acudir al espectador de la película subtitulada. ¡Pero qué cojones! ¡Aquí no había que entender la interacción, ni interpretar lo que estaba sucediendo entre la chica que tenía delante y yo! ¡Esto era el METAESPECTADOR DE LA PELÍCULA SUBTITULADA! ¡Era la madre de todas cagadas! ¡Era el típico lío de las películas del cine! ¡La comedia romántica americana en pleno centro de Valencia! ¡El bodevil del golfo despistado! ¡Ni herramientas de seducción, ni métodos, ni pollas en vinagre!

 

-Sí. Cambio de planes. Tengo una sorpresa para tí.

 

-¿Que tienes una sorpresa para mi? El cine empieza en veinte minutos y tengo tu entrada. Vente ahora mismo o me enfado de verdad, Luisito. 

 

Recuerdo perfectamente el tono de ese “Luisito”. No me gustó nada. Mientras escuchaba eso miré a mi compañera de mesa. Le sonreí sin querer. Ella hizo lo mismo. Me dió la sensación de que intuía perfectamente lo que estaba pasando.

 

Imagino que a todos os ha pasado este tipo de situaciones donde no sabes muy bien que hacer. Si simular un infarto, decirles claramente la verdad a todas, invocar al demonio para que se aparezca y lo tuyo quede en algo intrascendente, etc…

 

-Ok. ¿Donde habíamos quedado?

 

-En los cines ABC Park. En veinte minutos te quiero aquí.

 

Entonces me levanté de la mesa. Me alejé unos metros y le dije a Luna con voz sugerente.

 

-Luna, estoy con una persona, reconozco que no recordaba exactamente a qué hora había quedado contigo, así que entiendo que puedas enfadarte. (MENSAJES BILATERALES) ¿Pero qué te parece mi superplan?… Cambia las entradas por la siguiente sesión, elige un restaurante molón y romántico y en un hora te invito a cenar, vemos la peli que tú elijas y cuando lleguemos a casa te hago un masaje que jamás olvidarás…

 

-¡Qué cabronazo eres! ¿Estás con una chica?

 

-Estoy con una persona que tiene una tienda de tortugas.

 

-¿Pero es chica?

 

-Pues si te dijera que no lo parece te mentiría. Pero ya sabes como está el tema de la cirugía plástica últimamente.¡Cualquier sabe! JA JAJAJA.

 

-¿Me dejas plantada por otra?

 

-Es sólo una amiga. Tú piensa en el restaurante y en el masaje… ¿qué me dices? Sólo una hora.

 

-Menos mal que no somos novios. Si no te mataría…

 

-No te merezco, Luna. Lo sabemos los dos.

 

-Está bien. Pero quiero un masaje de una hora y prepárate para un restaurante caro.

 

-Eres un encanto. Nos vemos en una hora.

 

CONCLUSIÓN:

 

1ºMensajes bilaterales

 

2º ganar/ganar

 

3º sinceridad bien planteada.

 

4º Y lo más importante… Una mujer inteligente, comprensiva y que me conoce.

 

 

 

Volví a mi mesa donde me esperaba la chica de la tienda de tortugas

 

-¿No me vas a decir después de hacerme venir y ponerte guapa que me dejas por otra?

 

-¡Qué cosas tienes! No. Pero sí te voy a decir que efectívamente yo iba muy deprisa, tú y yo apenas nos conocemos y tenemos que ir mucho más despacio. Así que ahora seguimos charlando y en 45 minutos me voy.

 

Me preguntó si era mi novia y que por qué había quedado con ella si había quedado con otra persona. Le expliqué que sólo era una buena amiga y que mi memoria no era mi fuerte. Que efectívamente en veinte minutos debía haberme presentado en un cine y que no lo iba hacer para quedarme con ella un rato más.

 

Una vez más Ganar/Ganar.

 

-¿Eres de esos chicos que va de flor en flor?

 

-Le dije que en este momento de mi vida, aunque no era mi objetivo por falta de tiempo, sí. Era soltero y no tenía ninguna relación reseñable.

 

-Yo no soy así. Me dijo. Yo sólo me acuesto con alguien si hay algo realmente especial.

 

¡CUANTAS VECES HABRÉ ESCUCHADO ESA FRASE EN VIDA!

 

En otro momento hubiera utilizado alguna herramienta para intentar desmontarle el argumento, fortalecer mi marco, persuadirla, etc. Pero lo ví tan positivo!!! Que no pude por menos que decirle que NO CAMBIARA. Que era maravilloso que hayan chicas que tengan esa forma de pensar.

 

-A mi lo que me pasa es que intento ver lo especial en cada una de ellas, y cuando me acuesto con alguien lo hago con la intención de aumentar la intensidad de esa “especialidad” que se supone tenemos. O dicho de otro modo:

 

PARA MÍ EL SEXO NO ES UN FIN SINO UNA FORMA DE CONOCERSE MÁS.

 

Hablamos de sus relaciones. Efectívamente sólo había tenido un par de novios durante años. Pasamos los 45 minutos charlando de una forma cálida, intensa pero poco apasionada. Era una chica dulce, tierna y conservadora con unos pilares de su autoconcepto sólidos.

 

Le dije que me tenía que marchar.

 

-¿Me vas a llamar?

 

-Claro. Pero quiero que sepas que somos muy diferentes. Quizá por eso me atraes.-le dije en un tono cariñoso.

 

Ella sonrió y nos dimos los teléfonos. Al despedirnos le dí un dulce beso en la comisura de los labios. Ella quedó quieta. Esperando más de mí… Pero no me surgió en absoluto.

 

Al llegar al lugar de mi cita con Luna la encontré superatractiva. Y sabía de buena tinta que ahora me la tenía que ganar…

 

 

 

 

 

SIEMPRE VUESTRO,

 

EGOH


La chica de la tienda de animales II

Apenas disponía de 3 horas para todo lo que tenía que hacer. Así que al llegar a casa, puse la compra en los armarios pertinentes, Me senté un instante en el sofá, Eché un vistazo al facebook y puse a los Red Hot. Alguien me tenía que acompañar en mi puesta a punto. Cantar al grupo californiano en la ducha es un peligro. Te mueves mucho y apenas quepo quietecito. Pero alguien podría ducharse y no mover el esqueleto escuchando esto?

http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=8h5aVzRl4Ug&feature=endscreen

Pues yo tampoco. Me preguntaba cosas a mi mismo mientras peinaba mis entradas:

1º Tenía el pecho tan grande como yo lo recordaba?

2º Sería buena en la cama?

3º Era tan tierna como parecía y eso me generaría cierto paternalismo?

4º Soldado quedaría bien en la alineación titular de la selección española?

5º Me quito ya la barba y voy de rollo jovencito?
La cuestión es que ya estaba preparado. Llamé a Álvaro (Helio) para comunicarle que en Nochevieja no contara conmigo.

Había decidido pasar una nochevieja distinta. Seguramente me iría a una montaña con mi ukelele. Ha sido un año maravilloso, muy intenso y repleto de noticias. Así que seguramente haría el ermitaño.Conversaría con la luna, conmigo mismo o con los árboles. De vez en cuando hay que enriquecerse con el silencio. Es la mejor forma de practicar la seducción que yo ofrezco.

Pero ahora no era nochevieja. Tenía a una chica castaña, guapa y amante de las tortugas que iba de exigir de mi algo más que un árbol en una conversación. Elegí un suerte de cuello vuelto y una chaqueta negra oscura. Me adelgazaba y yo quería gustarle porque ella era el premio. Y quería conseguirlo.

Salí a la calle con ilusión, tenía ganas de vivir y la chica de la tienda de animales me suministraba gasolina. Estaba carburando mi motor vital, sentimental y sexual gracias a ella y tenía que agradecérselo. Si nos hacíamos novios iba poder disponer de una tienda de animales con sus catálogos durante el noviazgo. Era evidente, que la parte material, para mi estaba cubierta con creces.

Y es que las afinidades racionales y la utilidad de las relaciones, aunque en el mundo de la seducción que yo conozco no se ha nombrado, yo lo considero imprescindible. NO SOLO EL POR QUÉ SINO EL PARA QUÉ.

Esta chica me atraía, me enternecía y además podríamos compartir una pasión. Al llegar a la cafetería me la encontré manipulando su teléfono móvil.

-Hola.

-Hola- dijo con una sonrisa.

-¿Estás ocupada?- le pregunté intencionadamente.

-No. Sólo contestaba un sms. De esta forma, en lugar de decirle lo que tenía que hacer o no hacer (dejar de utilizar el teléfono y prestarme atención) ella misma se vió obligada a hacerlo de motu propio.

-¿Qué te apetece tomar?

-Una coca cola zero.

-Ok.-contesté entrando en la cafetería entendiendo que la chica iba a tomarse sus tiempos. No quería nada de alcohol y seguramente sería por su comedida vida y prudencia. Yo iba a hacer lo mismo. Al llegar a la mesa lo primero que le pregunté, tras presentarnos, fue como había acabado en la tienda de animales y tortugas.

-Estudié biologia. Me encantan los animales y mis padres tenían un bajo. Así que podría haberme preparado para ser profesora, etc, pero quise montarme un negocio.

-Imagino que un biólogo lo tiene complicado para montarse un negocio. Parece la mejor forma de fusionar biología y business.

-Hay otras, pero me encanta mi tienda. Llegas por las mañanas y tienes a tus animalitos deseando verte.

-No me extraña. Eres muy atractiva.

-¡Ja ja ja! -rió sonrojada.

-Estoy seguro de que si llegara yo todas las mañanas no se alegrarían tanto.

-Gracias- dijo.

-Tras un breve silencio y viendo que ella no me preguntaba sobre mí, tal y como les digo a mis alumnos hablé sobre mi mismo, trabajo y quehaceres sin que nadie me lo preguntara.

-Pues yo estudio Psicología y tengo una empresa de psicología heterosocial. Viajo mucho, trabajo los fines de semana y recibo gente en casa que quiere mejorar sus habilidades sociales. Soy muy feliz y cada cliente se convierte en un amigo. Así que prácticamente, podrías decir si te lo preguntan en una fiesta… que conoces a un chico que se llama Luis que tiene más de mil amigos.

-Vaya, eso suena bien. ¿Y qué quieres decir cuando dices psicología heterosocial?

-Que de todas las ramas de la psicología nos centramos en las relaciones hombre- mujer.

-Sí. Se te nota bastante que dominas el tema.

-¿Por qué?

-Pues no sé. Por como has entrado en mi tienda, lo que me has dicho, el hecho de estar contigo aquí… Se te ve muy suelto.

-Mejor suelto que encadenado. No te parece? Ella asintió… Seguimos hablando de nosotros. Ella me hacía preguntas y yo le daba la información que quería. Entonces hacía yo de devorainformación y la inflaba a preguntas sobre tortugas, reptiles, hábitos, alimentación y cría. Se partió de risa cuando le dije que algún día, cuando tuviera tiempo, iba a dedicarme a enseñarle a hablar a mis tortugas. Afortunadamente para mi me siguió la broma.

-Parece que no te creas que hablo en serio.

-Te creo, te creo.

Una mujer inteligente. Era obvio que era una chica de extremada sencillez y ternura. La forma en que se reía y el exámen de humor al que le sometía, me hizo intuir que no había vivido mucho. No habría tenido muchos novios y ni tampoco cultivaba la promiscuidad. Ella era una chica que había estudiado cuando tocaba y seguidamente en lugar de explorar el mundo quiso montarse un negocio tranquilo y sosegado. No era de las chicas que en dos horas acaban disfrazadas de enfermera en mi cama jugando a doctores y enfermeras.

Así que delante de ella, la disfruté. Haciendo un símil taurino, el buen torero es el que disfruta y le saca partido al toro que sale a la plaza, sea un Miura de envite más agresivo o de una ganadería aparentemente más mansa pero de cornadas más sorprendentes y profundas. (Y para los más tontos, no estoy comparando a las mujeres con toros. Creo que la foto de Ynés habla por sí sola). Así que, si tenía a una dulce chica de intenso vínculo familiar iba a disfrutar su mundo y emociones para resultarle el hombre adecuado…

-Una de las cosas que más me han hecho ilusión en la vida es ir al festival de reptiles que hay en Alemania una vez al año.

-Yo voy todos los años-dijo ella- Es superguay…

-¡Vaya!- contesté.

Entonces hice un narrador intencionadamente vinculante:

-Te das cuenta de que ahora no voy a dejar de imaginarme un viaje contigo al festival?

-Bueno, ya veremos.

-Y te das cuenta de que si voy contigo, tras pagar la entrada seguro que intentaré besarte delante de una cobra constrictor?

-Ja ja ja!

-Alguna vez has hecho el amor en un festival de reptiles?

-Ja ja ja! ¡No! -Pues yo tampoco. Sorbí mi coca-cola y sonó mi teléfono: Os seguiré contando…

2010wswiheiz

La chica de la tienda de animales I

 

Hace exactamente una semana me encontraba paseando por mi ciudad tras despedir a un alumno de un taller personalizado. Había sido un éxito y como tras cada taller, me sentía extenuado. De pronto ví una tienda de animales que no conocía. Está bien que la gente emprenda negocios en los tiempos que corren. Me acerqué al escaparate y me quedé petrificado:

Ante mi, dos tortugas geocleone pardalis de más de un palmo cada una. Tortugas terrestres leopardo.

La gente que me conoce sabe que si hay cuatro cosas en la vida que me encantan son las chicas, el rock, las tortugas y leer filosofía. Las cuatro siguientes cosas que más me gustan podrían ser perfectamente quejarme de las chicas, quejarme del rock, quejarme de las tortugas y criticar a los filósofos. Aunque las cuatro siguientes serían criticar a los que se quejan de las chicas, a los críticos de rock, a los que se quejan de las tortugas y a esos tipos que leen a filósofos para luego criticarlos.

 

El caso es que eran preciosas. Entré ilusionado a la tienda para encontrarme con una chica delgada y castaña. De rasgos atractivos y piel lechosa. Iba con una especie de bata verde. Como si fuera una veterinaria.

Me saludó con una sonrisa amable y al preguntarme qué deseaba le dije que conocer el precio de las tortugas.

-No están en venta. Son mías.

-¡Vaya!- contesté sorprendido. Era evidente que si eran suyas me tenía que enamorar de ella. Éramos la pareja perfecta. Tortugueros, altos y guapos. Yo podría tocar el ukelele en nuestro jardín mientras ella me acariciara el pelo delante de nuestras tortugas gigantes. Viviríamos en una humilde casa de campo y seríamos felices. Criaríamos tortugas y no las pondríamos a la venta. Mi mensaje era claro. Ahora sólo tenia que adecuarlo para que no se asustara. Yo era un chico y ella una chica. ¡Los dos deberíamos querer lo mismo!

¿Pues sabes que eres la primera chica atractiva que conozco que le gustan las tortugas?

Ella sonrió al darme las gracias antes de decirme que ella sí conocía.

¿Por qué elegiste pardalis?– le pregunté.

Son fáciles de criar. Se hacen grandes y a mi me gustan los animales grandes.

Yo soy un animal grande!– le dije. Ella rió y miró hacia abajo.

Era una tierna chica amante de los animales grandes y yo no dejaba de pensar en nuestro futuro jardín de tortugas grandes, perros grandes y plantas grandes.

Me fascinan las tortugas terrestres. Pero me fascinan más las chicas a las cuales les fascinan. No tengo novia, espero que tú no tengas novio y me parece que, como amante de las tortugas y como chica deberíamos tomar un café, hablar de tortugas, de ti y de mi. ¿Qué me dices?

-¡Vaya! ¡Qué directo!

-No puedo ser más sincero.

-Yo tampoco tengo pareja.

-¡Maravilloso! De todas formas, como tú no eres tan apasionado como yo, quedaremos como amigos, nos conoceremos te compraré tortugas que sí vendas y, si nuestras pardalis se llevan bien, incluso puede que quedemos a cenar algun día. ¿Qué te parece?- le pregunté utilizando los MENSAJES BILATERALES.

-Me parece bien por una parte pero mal por otra.

-¿Qué parte te parece mal?

-Pues que eres un desconocido y no acostumbro a decir que sí a los chicos que entran por la puerta y en dos minutos me proponen cenas.

-¿Te pasa muy amenudo?-dije con cierta gracia.

-No.

-A mi tampoco. En eso nos parecemos.

-¿Pero por qué quieres quedar conmigo tan rápido? ¿Lo normal es conocerse un poco más, no te parece?

Me dí cuenta de que me había pasado de fulgurante. Había utilizado los mensajes bilaterales, le había dado motivos, pero estaba demasiado shockeada. Apelé a su empatía con una de mis herramientas preferidas:

-Ponte en mi piel: ¿Qué harías tú si fueras yo, entras a una tienda, ves a una chica atractiva, que comparte tu pasión por las tortugas y encima es prudente y no quiere quedar con desconocidos?

Ella se me quedó mirando un par de segundos.

-Pues creo que hablar más con ella porque si no puede que crea que esto es una cámara oculta.

Bueno, la cosa estaba clara. Quería tiempo.

-Está bien. Tienes razón. Entiendo que cueste de asimilar algo así.

Introduje entonces mi herramienta “Yo estuve allí”.

-Yo antes también era una persona que necesitaba más protocolos para conocer a alguien. Hasta que un día me dí cuenta de que no ganaba nada con la desconfianza. Desde entonces la gente dice que soy más espontáneo. Y desde luego me siento más libre.

-¿Tienes respuesta para todo?

-Si es para explicar lo que quiero y lo que siento sí. ¿Nos vemos hoy a las 9 en el bar de ahí enfrente y nos ponemos guapos?

-A las diez y así me da tiempo a cambiarme.

 

 

Os iré relatando como se han sucedido las citas. Es clamoroso como funciona todo lo que me escucho de decir a mis alumnos. A veces, hasta dá miedo.

siempre vuestro

Egoh

Seduciendo en la calle, volviendo a casa

Una época tan nutritiva de talleres, trabajo duro y esfuerzo tiene sus recompensas. Después de muchos fines de semana de talleres en distintas partes de España tengo muy deteriorada mi percepción del tiempo y el espacio. No se que chica era de cada ciudad, confundo la ciudad de los alumnos y no tengo muy claro que cosas han pasado desde mi taller en Canarias, el de Pamplona, Mallorca o Madrid y Barcelona de forma reincidente…Muchas experiencias increíbles en muchos aspectos. Muchos alumnos que se han convertido en amigos. Y sí, mucho flamenquerío.

 

Tengo mucho material para hacer “seduciendo de día”. Hoy, voy a contaros lo que me ha pasado esta mañana, volviendo de mi último taller de 2011. Lunes, de vuelta de la ciudad condal, tras un finde de trabajo bien hecho, muchas risas y un día y una noche inolvidables con P, una chica mexicana de Barcelona, una de esas chicas de las que Helio se haría novio mas rápido que canta un gallo si mis circunstancias fueran distintas.

LIGAR EN LA CALLE: MEXICANA EN BARCELONA

Total, que me sentía un hombre de éxito, iba con camisa y americana, un gorro de colores muy chillones y una cara de cansancio infinito. Las tres horas y media en tren habían acabado e iba a por mi maleta antes de bajar en Valencia Norte. En la fila de personas que tenía delante de mí ví a una chica con el pelo rizado, piel tostadita y más alta que un pino noruego. La había visto durmiendo en uno de mis viajes a la cafetería del tren. Estábamos los dos esperando a que la gente cogiese sus maletas, nuestras caras de aburrimiento se cruzaron y evidentemente tuve que sonreirle. Su cara me devolvió una tímida sonrisa.

 

-¿Que tal?

 

-Cansada.

 

-Yo también, no soporto intentar dormir en el tren y no poder.

 

-Yo nunca puedo dormir. Siempre acabo super cansada de los trenes.

 

-Pues, yo te he visto dormir antes.

 

La chica se puso todo lo roja que se puede poner alguien de su raza. Y me preguntó que cuando la había visto, que ella no me había visto. Tras un par de bromas sobre eso me dijo “es muy raro saber que la gente te puede observar y tu a ellos no”. Estaba resultándome inteligente y me sorprendió bastante lo rápido que habíamos empezado a sentirnos a gusto.

 

-Me gustan mucho las chicas que además de ser atractivas, consiguen dormirse en el tren.

 

Nos reímos un poco más y me dijo que era de Gerona. Ya habíamos bajado del tren y le pregunté si venía alguien a recogerla. No venía nadie, tenía que comprarse un billete para un pueblo cercano a Valencia y pasaría aquí un par de días. Le acompañé a comprarse el ticket , hablamos de por qué venía a Valencia y de qué hacía yo en Barcelona y también de lo que nos gustaba y disgustaba de viajar. Ella también era un viajante. Le ofrecí acompañarla a dar una vuelta por Valencia antes de volver a Gerona. Ella me insinuo que su ciudad me encantaría.

 

-Por cierto, no se aún cómo te llamas. Ah, y me encanta tu pelo.

 

-Soy M. A mí me encanta tu gorro.

 

Estábamos a gusto. Conociéndonos. Le pregunté la edad y me dijo “algo tendré que dejar para cuando nos volvamos a ver”. Se creía que era mucho mas mayor que ella. Es lo que pasa por ir con americana y camisa…

 

Era evidente que para ella estaba siendo un momento de mucha caña. Ya le había sexualizado. No quería meterle mucha caña por que era evidente que ella ya quería volver a verme. Así que me despedí para irme a casa.

 

-Pero…¿cómo vas a hacer para enseñarme Valencia sin mi telefono?

 

Me reí. Estaba tan cansado que me olvidé de pedirle el teléfono. Nos intercambiamos los números y nos despedimos con dos besos en la comisura de los labios. Una gran forma de despedir mis talleres hasta el 2012. Gracias a todos por convertir mi 2011 en un año que no olvidaré en el resto de mi vida. ¡Queredme cómo yo os quiero!

 

Un poco de funky buenrrollero, ¿no?

 

http://www.youtube.com/watch?v=sf9yKoz2PrM&feature=related


Seduciendo a una chica casada

-Que sepas que te has ganado un rinconcito en mi corazón.

No pude evitar decírselo. Hace ya un año de aquello. De aquellas travesuras en un cuarto de baño, en pleno centro comercial. Desde luego, puedo decir que T es una de esas mujeres que me estimulan de verdad y me hacen saborear más cada momento.

Recuerdo cómo la besé, y cómo me sentí al verla marchar en su coche…

T es una mujer casada. La conocí hace ya algunos años, por asuntos de trabajo. En ese momento, vivía con sus tíos en una ciudad muy cercana a la mía.

Creo que es de las mujeres que mas me han gustado en toda mi vida. Pero a veces, es necesario poner tierra de por medio, por nuestro bien y sobretodo, por el de ellas… Mientras, a seguir cada uno con su vida, y a confiar en ese nose qué, que teje los hilos de nuestras vidas, y une a unas personas con otras, e igualmente las separa cuando tiene que ser así…

Todo pasó, y por lo visto, ella seguía con ese marido al que no amaba demasiado pero le daba la seguridad que ella no sentía conmigo…..

Hasta que un día recibo un mensaje curioso.

¿Has hablado por aquí de mí? Mis tíos me están haciendo preguntas raras últimamente”

A mí aquello me sonó raro. ¿Ganas renovadas de mandanga?.

No, ademas hace mucho que no paso por allí”.

Le respondí algo simple, quería ver si ella tiraba un poquito del hilo… No tardó en contestarme. Efectivamente, el veneo volvía a escocerle y quería saber de mi.

Unos días más tarde, nos encontramos por el msn. Pero como no sabía si era su pareja (ya que ambos comparten el mismo ordenador) no le hablé. Cuando me volví a conectar más tarde, descubrí un mensaje que me había dejado.

“Esta tarde te he visto conectado y no me has hablado, ¿que pasa? ¿no quieres hablarme o no te apetece? ¿Se te puede llamar? un besillo”

¡¡Qué bonito!! Las ganas de juguetear habían resurgido y yo estaba más contento que un niño con novia nueva.

Me pillas un poco liado… ¿Va todo bien? Te llamo mañana”

Así que no tardamos en contactar por chats, y llamarnos… Yo le preguntaba con sincero interés sobre su vida, y ella sobre la mía. Y no perdíamos el tiempo en sorprendernos el uno al otro con nuestras nuevas experiencias.

La chica desde luego, es un pastel.

Llegamos a un punto en la conversación en el que empezó a molarme tanto, que no pude evitar utilizar un narrardor sobre lo que estába ocurriendo.

-T, ¿te das cuanta de que van tres veces las que volvemos a coincidir? la verdad que empiezo a pensar que es por algo, ¿no crees? Todo se pone a nuestro favor porque así tenia que ocurrir, y eso no podemos negarlo.

La tensión se liberó, y ella sientó la necesidad de sincerarse conmigo.

Me contó que hace poco, volvió a visitar a sus tíos y no pudo evitar recordarme, y evidentemente, surgen las típicas dudas: ¿Por qué lo recuerdo?… ¿No estaré tan enamorada de mi marido? ….¿Sería Selu tan molón que no me lo puedo quitar de la cabeza en estos momentos?.

Estaba agobiada, con un marido de por medio, y unos pensamientos que la bloqueaban.

Simplemente, intenté entenderla y le dije que todo se andaría, y que ya veríamos cómo se desarrollaba todo.

Unos días más tarde, fuera de nuestros “horarios seguros de llamada”, en los que no podría verla ni su marido ni nadie que la pusiera en un compromiso, le envíe este sms…

T, estás en mi cabeza”

¿Qué pasará ahora con mi querida amiga? No tengo ni idea, eso si, lo que no voy a negar es que la hecho muchiiiisimo de menos.

 

Mi amiga e inolvidable…alemana

Pongamos que hablo de un café en el hotel de mi madre, pongamos que es una tarde más, y que hace nada que lo he dejado con la mujer que ha marcado una relación años y años de vida…

Pero con una excepción. Hoy en la terraza se encuentra A, una alemana rubita, molona y que sonríe cuando mi madre nos presenta. (por tema de trabajo)

Encantado de conocerte, este es mi número, nos llamamos prontito…

Pasaron los días y las semanas, y A y yo empezamos a conocernos. Cenábamos juntos, nos reíamos y nos contábamos nuestra vida.

Cuando me di cuenta, A me había invitado por segunda vez consecutiva a su casa. Cenita bien adornada, buen vino (creerme ayuda), y una conversación sobre viajes, perros, objetivos, su vida, mi vida… y por supuesto, MANDANGA.

Por lo visto, la noche iba viento en popa con una mujer que se había puesto un vestido precioso sólo para cenar conmigo… No podía evitar sentirme afortunado aquella noche.

Ella me contaba sus proezas, sus méritos y lo que ella quería de la vida… cada vez nos sentíamos más unidos el uno al otro, y cada vez con más ganas de conocer nuestros secretitos y nuestras cositas…

Estuvimos un rato en un pub, unas copitas y de vuelta a casa.

Una vez allí, me di cuenta de que era yo quien debía llevar la iniciativa.
Confieso que con más miedo que valentía, me puse en ropa interior y sin mediar palabra me metí en la cama… Lo curioso del asunto, es cuando ella HIZO LO MISMO, y ni siquiera se inmutó.

Todo iba bien, nada podía fallar… exceptuándome a mí mismo. No encontraba el momento, la frase… Pero no iba a ser tan guay la cosa.

-Selu, ¿te puedo contar un secreto?-dijo de pronto.

-Claro, puedes confiar en mí.

-Es que no se como empezar…-hizo una pequeña pausa- En mi empresa tuve un rollo con un compañero que estaba casado, estuve con el casi dos años.

(Debo confesar, amigos, que en ese momento me quedé sin una palabra en la boca.)

-Ah, pues no lo sabia…

Empecé a sentirme incomodo, la noticia me genero frustración, impotencia.

¿Mal juego interno? Más bien diría poca experiencia en el tema.

Intente dominarlo pero todo fue en vano. Ya no conseguía centrarme en la conversación con la naturalidad con la que lo solía hacer. Me levante y me fui a dormir a una cama individual, a partir de hay todo se torció.

Después de algunos años de bagaje y con algo más de experiencia, analizo la situación y soy mas conciente de lo que estaba pasando en aquella habitación.

¿Qué ocurrió?
si aplicamos el ESPECTADOR DE LA PELICULA Y LA SUBTITULAMOS, lo siguiente…

-«Ambos en ropa interior, en la misma cama y contándonos nuestros secretos mas íntimos”.

-Ella empezó a sentir cosas hacia mi y no quería tener ningún secreto conmigo, y con ello crear un vínculo de confianza entre nosotros.

Buscaba que la entendiese y algo de complicidad por mi parte.

¿Cómo lo enfoque yo?

Sintiéndome que me trataba como un tampón emocional al que contaba su basura.

Me sentí poco deseado sexualmente.

No deje de Compararme con la persona que estuvo con ella.

Con mi actitud hice que se sintiera mal con ella misma.

Y hasta aquí, amigos, la noche que pudo terminar en mandanga con una amiga guiri… De esto hace ya tiempo…

Pero, ¿no mola recordar con una sonrisa los errores cometidos en el pasado, y reírnos de ellos a pierna suelta?

Como siempre digo, escuchad lo que nos dicen ellas pero sobre todo…

OBSERVAR, ANALIZAR Y EXPRESAR….para mi este, siempre a sido el mejor atajo.

Un saludo, selu!

 

 

Seducir después de trabajar en Mallorca

Cómo os podréis imaginar, entre la facultad, mis compromisos de mil y un tipos y EgolandSeducción tengo menos tiempo libre que el hombre que se dedica a colocar las calles antes de que nos despertemos. Por eso, mi nueva entrada de “Seduciendo de día” se dio después del taller del Viernes 11 de Noviembre.

 

Había hecho un taller muy completo, estaba satisfecho y escuchando música blues en directo en el local donde trabaja una amiga. La sensación era más que positiva. Pero al día siguiente empezaba un taller personalizado de otros dos días y no podía trasnochar mucho. Así que me despedí de mi guapísima amiga después de preguntarle donde podía comprar tabaco. (Lo se…feísimo vicio, pero, poco a poco, ¿vale?)

 

Me metí en un pub oscuro que estaba completamente vacío. Iba con una chaqueta/gabardina gris y un sombrero. Ya sabéis que a veces me gusta que parezca que soy un tío elegante. Cuando me gire para irme vi a una chica rubia, ojos verdes y me atrevería a decir que más alta que yo. Se quedo mirando mi “look” con cara de no entender muy bien mi rollo. Yo estaba cansado pero a veces la mandanga le puede a mi responsabilidad.

 

-¡Es que soy el hijo del inspector gadget!

 

Pocas cosas hay mas atractivas que la diversión.A los dos nos hizo mucha gracia y nos reímos en alto. Le pregunté quien era y me dijo un nombre más extraño que desayunar con champagne. Evidentemente no era española pero le dije que me volvía loco su acento andaluz. Sentido del humor y diversión de nuevo. Volvimos a reírnos. Espere a que sacara tabaco y cuando ibamos a salir el dueño del garito se puso a hablar con ella. Iba a invitarla a un chupito, a mi por supuesto no. Quería flamenquear con ella e imagino que esperaba que yo me enfadase, en cambio dije en alto y con una sonrisa:

 

-Si yo tuviera un bar también la invitaría a ella. Te espero fuera chica andaluza.

 

Salio en unos veinte segundos y comenzamos a hablar de donde eramos y que hacíamos aquí. Me coloque muy cerca de ella para hablar. Nos mirábamos a los ojos y desde tan cerca me dí cuenta de que mi rubia amiga tenía cara de tortuga. Muy sexy, sí, pero tortuga al fin y al cabo. Estaba a punto de decírselo cuando unas amigas empezaron a pronunciar su nombre a lo lejos.

 

Llegaron y se presentaron. Habían quedado para ir a un lugar llamado Sunset, me invitaron a ir.

 

-La verdad chicas, me hace mucha ilusión, pero mañana trabajo prontito. Lo que pasa es que vuestra amiga y yo nos hemos gustado mucho…

 

-Ah ¿sí?- preguntó entre risas mi nueva rubia amiga.

 

-Sí, ahora no disimules, y ademas tiene un poco cara de tortuga y eso hace que me guste más.

 

Se rieron un poco, un par de minutos de conversación intrascendente y de convencerme de irme con ellas al local.

 

-Vamos a hacer una cosa, yo tengo que preparar trabajo para mañana y aún me falta un rato para acabarlo, id al Sunset y luego si te apetece me llamas para que me cuentes cómo os lo habéis pasado.

 

Una de las amigas, me corrigió en alto “No, de eso nada, pídele el teléfono y la llamas tú cuando acabes por que te hace mucha ilusión verla. Que yo no seré psicóloga, pero de esto sé un poco”

 

Nos intercambiamos teléfonos y me volví al hotel contento por cómo había sido mi primer día en la isla. Al día siguiente me desperté a eso de las once con ganas de empezar de nuevo un taller, una nueva aventura. Cuando miré el teléfono tenía una perdida de L. He de reconocer que me escribió ella su nombre ya que yo no sabía ni pronunciarlo.

 

Aprovecho para mandar un abrazo gigante a mis dos alumnos personalizados de este finde. Y esto no se para…

Seduciendo de noche: Relación abierta

Después de cuatro semanas sin descanso vuelvo a tener dos minutos libres para escribir un post relajadamente. Aviso a navegantes, este fin de semana necesito descansar un poco, así que no habrá taller mío. Han sido muchas experiencias en el personalizado en Valencia, el grupo A de Madrid, un triángulo de Helio en Barcelona y el Pack de Helio en Pamplona. Pero no todo ha sido trabajo…

 

Era Sábado, acababa de llegar de Barcelona City y lo último que quería era saber nada de seducción, chicas ni nada parecido ( me preocupa convertirme en un hombre monotemático) así que cite a dos colegas para pasar una noche de chicos, a saber, hablar de futbol, extraterrestres e idioteces varias. Para asegurar que no había posibilidad de pensar en chicas quedamos en un sitio inofensivo. Un lugar del que no diré el nombre, pero que frecuentan hombres y mujeres que en general sobrepasan la cincuentena. Un sitio perfecto para cuando superé mi tercer divorcio, pero que de momento, repito parecía inofensivo.

Abrimos la puerta y nada tenía sentido, el sitio donde nunca entrábamos porque no mola nada estaba lleno de tías buenas y tíos buenos. Algunos maduritos habían, pero la inmensa mayoría era gente joven y guapa. Nos pedimos tres cervezas en la barra y nos sentamos a disfrutarlas. A uno de mis amigos le había regalado hace poco un taller por su cumple, así que estaba flamenquísimo y antes de que me diese tiempo a pestañear ya estábamos hablando con tres mujeres que tenían bastante gracia. El sitio no es muy grande y en poco tiempo habíamos hablado, saludado o bailado con la mitad del garito. Me fije en la camarera que me invitó a un chupito por no me acuerdo qué motivo. Cuando ya me había resignado a que mi noche iba a tener que ver con ligarme a la camarera explosiva; una pasada de tía, la verdad, un hombre calvo, de metro sesenta, unos treinta años, con una perilla exactamente igual que la mía me tocó el hombro:

 

-Hola, yo soy Borja, necesito que me hagas un favor. No soy gay ni nada, pero eres un tío guapete. Acompáñame a hablar con esas. Tu sólo tienes que poner la cara. Yo hablo.

Le acompañe y acabamos siendo el centro de atención de un grupo de cincuentonas. Mis amigos estaban hablando con un tío grandote y una chica alta y flaca que me encantaba. Una vez volví me enteré de que eran los amigos del tal Borja. Me senté al lado de la chica flaquita y sexy. Con autoridad, generosidad y comunicación emocional tarde poco en conocer y enamorarme un poquito de N. N resultó ser una tía interesantísima, que le encantaba viajar, un sentido del humor ingenioso y puntiagudo, casi tan alta como yo y encima olía muy bien.
Durante la conversación me hizo saber que estaba coladita por Borja un merito enorme teniendo en cuenta que era una tía como un castillo de atractiva y él no era para tanto, así que me alegré mucho por él, sobre todo porque sé que tengo muchos números para quedarme calvo, más pronto que tarde, así que cada vez que veo a un tio calvo con una tía buena, me alegro doblemente.

 

Despues de muchas risas y alguna que otra mirada furtiva, N y yo estábamos sin querer cogiéndonos de la mano y bailando. Mis amigos estaban mandangueando con Borja y su otro colega y mi cerebro empezaba a no entender nada.

 

Ella ya sabía por que me gustaba, porque durante la conversación se lo había dicho, yo había resultado atractivo por mi conducta y mi forma de comunicarme. Sin querer había sexualizado. Así que me tome un minuto para enterarme de que estaba pasando.

 

“Oye, Borja, N me esta gustando mucho, pero sé que estáis liados y no me molaría…”

El tal Borja estaba susurrandole cosas al oido a una morena que había a su lado. La situación era desconcertante. Así que, viendo que no me hacía mucho caso, volví con N y le dije que a veces estas cosas pasan, que no podemos evitar que nos atraiga la gente. Ella sonrió y me susurró al oido “Borja me ha dicho que tengo muy buen gusto. No te preocupes, tenemos una relación abierta”

La noche acabo genial. Nada parecido a lo que esperaba en un principio. Pero hay que estar preparado para todo, hasta para conocer a gente con relaciones abiertas…

 

Mi primera cita con…La gata negra

Me copio de Helio esta sección que me ha gustado mucho y que a partir de ahora hago parte también de mi blog. Siempre es productivo recibir información de como los otros viven tu forma de ser, y además, siempre puedes acabar riéndote de uno mismo.

Os dejo con la primera colaboración que he pedido a quien es ahora un buen amigo.

***

La conocí una mañana de abril, en un examen al que no tenía ganas de ir. Bueno, en realidad ya nos habíamos echado el ojo por los pasillos de la facultad, puesto que compartíamos aula en las prácticas de la tarde. La cuestión, es que allí estaba yo, intentando inventarme una pregunta sobre el desarrollo embrionario de un pollo en el huevo, cuando oí que alguien abría la puerta a mis espaldas. Miré el reloj y pensé: A alguien no le van dejar hacer el examen…. Pero me equivocaba, el sonido de unos tacones de infarto sonaba cada vez más cerca y cuando pasó a mi lado no pude evitar levantar la vista de la hoja que tenía delante. Mi concentración cayó en picado. Tras un breve cruce de palabras con el profesor al cargo, se sentó en la última fila, mascando chicle y sin dejar ese aire de niña buena que la envolvía pese a llegar tarde y alterar a toda la clase (o por lo menos al sector masculino).

Acabé a duras penas el examen, no sin dirigir de vez en cuando mi mirada a la última fila. Lo entregué, salí de la sala, y de pronto, como una ola, alguien me abordó preguntándome que había respondido en la dichosa pregunta del huevo y el pollo. Cuando me repuse del susto, la vi a ella, enarcando una ceja, esperando mi respuesta, a la cual solo pude responder con palabras inconexas. Se me quedó mirando y me preguntó si me conocía de algo, y allí empezó una conversación, que acabó con una breve despedida y su dirección de messenger apuntada en una hoja de mi libreta. Sinceramente, lo primero que había pensado de ella era que era un chica creída y altiva, pero después de hablar con ella pensé que estaba absolutamente loca, no obstante, me cayó bien, muy bien, era como un torrente de agua fresca en un día de calor, no se como explicarlo, es un persona que atrae a todo el mundo que se acerca a ella, tiene ese gancho que te atrapa.

Hablamos, mucho, largo y tendido, congeniamos muy rápido, y de vez en cuando nos saludábamos por los pasillos de la facultad, cada vez con mas asiduidad, hasta que un día decidimos quedar a hacer un trabajo juntos. Lo cierto es que me sorprendió un poco que accediera a ello, pero por otro lado, no había nada malo en que dos compañeros de facultad quedasen para hacer un trabajo en común, ¿no?

Comimos en un restaurante de la zona, mientras una tormenta anegaba las calles en el exterior. No me había reído tanto en mi vida, fue sentarnos a la mesa y la conversación fluía sola. Jugamos a un juego, yo hacía una afirmación y ella debía argumentarla, por descabellada que fuese, y no había forma de ganarle. Las horas pasaban, y en ningún momento surgió ningún silencio incómodo, todo era buen rollo y risas, era como si la conociese desde hacía años. Estaba loca, sí, pero es esa locura que te contagia, que te hace sacar a la persona que llevas dentro, que te hace mostrarte sin vergüenza y sin miedo a que te vayan a herir. Estaba realmente cómodo. En pocos días había pasado de ser la típica diosa inalcanzable (cuando la vi por primera vez), a ser un tía brutalmente afín a mí.

 

Dejó de llover y nos fuimos paseando a un parque cercano, nos sentamos en uno de los pocos bancos que no estaban empapados y ella, hábilmente, me robó la sudadera alegando que tenía frío. Se tiró sobre el banco apoyando la cabeza en mis piernas. Ambos mostrábamos interés, pero nadie daba el primer paso. Realmente no era una prioridad dar el primer paso, nos tanteábamos, avanzando y retrocediendo, como en un baile. No era tan importante el fin, sino el cómo. Estábamos profundizando el uno en el otro, y analizando las posibilidades, no era un peón en su tablero, el juego estaba siendo de igual a igual. Conforme avanzó la tarde, se puso la capucha dejando solo al descubierto sus labios. Me costó horrores no darle un beso, pero la verdad, es que hubiese roto el momento si lo hubiese hecho. De nuevo se puso a llover. Antes de despedirnos, hicimos una apuesta en la cual, quien perdiese, invitaría a comer al otro la semana siguiente.

Si os dais cuenta, perdiese quien perdiese, el resultado era que teníamos otra cita por delante. Gané yo (o me dejaron ganar), la cuestión es que aquel día preparó un maravilloso picnic, con su cestita, cubiertos, mantelito…. Nos tumbamos en la hierba del río, comimos, hablamos, reímos, divagamos, tonteamos…. como en las veces anteriores, la conexión había sido instantánea. La tarde fue avanzando, y estábamos cada vez mas cerca el uno del otro, cuando ya el espacio que nos separaba era de milímetros, le hice una pregunta, a la que con una sonrisa angelical me respondió con una bordería, nos reímos unos segundos, nos quedamos mirándonos a los ojos y acabamos besándonos un largo rato (que se me hizo muy corto) sobre la hierba.

Y así fue como La Gata Negra y yo nos conocimos. Ese fue el primero, pero no el último de los besos que vinieron. Y aunque podría explicar como fue el último, eso, amigos, es otra historia.