Asertividad Vs Pasividad

¡Hola a todos! Antes que nada me gustaría pediros disculpas por la ausencia. Han sido unos meses de mucho trabajo y no he tenido ni un minuto libre. En cualquier caso, prefiero escribir menos pero cuando realmente tengo tiempo para intentar aportar lo mejor, a rellenar esto con artículos sobre cualquier cosa.

Otra cosa que necesito expresar es mi más sincero agradecimiento a los que participasteis en el Mandanga Summer Camp. Fue una experiencia muy positiva y muy divertida, y un placer y un honor para mí  poder conoceros en persona, escucharos, hablar con vosotros… De verdad, gracias, gracias, gracias. Si la experiencia os resultó la mitad de enriquecedora que a mí, me doy por satisfecha.

A colación de esto, una cosa que me llamó la atención fue que muchos de vosotros planteasteis que teníais problemas con la asertividad en cuanto a que tendéis a ser pasivos, a callaros las cosas y a no expresarlas por miedo a herir, enfadar, etc…

Asertividad Vs Pasividad

Lo cierto es que la actitud pasiva es la más habitual, es la que hemos aprendido en mayor medida. La vida está llena de mensajes que nos empujan a la pasividad. “no contradigas jamás a tu jefe” “lo que digan los mayores va a misa” “las personas que siempre cuestionan a los demás son problemáticas” “ver, oír  y callar” y así, un largo etcétera. Igualmente, todos sabemos que las personas que agachan la cabeza y nunca hablan son percibidas como tímidas e inseguras, y se tienda a protegerlas, nadie se mete con ellas, transmiten candidez, etc… En cambio, al que expresa sus opiniones se le percibe como fuerte, y hay siempre menos reparos en atacar a alguien fuerte ¿verdad? Es por eso que al final parece que callarnos lo que pensamos y rehuir los enfrentamientos es una actitud positiva y adaptativa.

La verdad es que yo creo que no. Es decir, sí, creo que decir lo que uno piensa y posicionarse ante el mundo con la premisa de que no vamos a agachar la cabeza nos puede acarrear que más gente nos ataque. Bien, es lo que pasa cuando somos visibles, que estamos más expuestos. Pero, también creo que al final, lo único que importa es sentirnos bien con nosotros y con los demás. Y la única manera de conseguir esa sensación es expresando nuestras opiniones (cuando la cosa así lo requiera, que no se trata de que no podamos callarnos nada).

Comportarnos de manera pasiva implica ignorarnos a nosotros mismos en pro de los deseos y necesidades de los demás, y además, es una manera de no ser sinceros. Si alguien nos importa, es injusto para él, además de falso, ocultarle lo que pensamos, sólo porque no coincide con lo que piensa él/ella. Creo que es muy importante tener claro este punto. La gente que nos quiere, nos debe querer aunque no pensemos como ellos. ¿O tú querrías que tus amigos/pareja se callaran lo que creen por miedo a ti? Eso se parece más a una tiranía que a una relación de amistad/amor ¿no crees?

La clave, como casi todo en esta vida son las formas. Expresar una opinión discordante no necesariamente ha de ir acompañado de un tono de voz elevado, una postura agresiva y unos gestos violentos, por más que la sociedad a veces se empeñe en enseñarnos que sí.  Disentir no es en sí mismo una postura agresiva, ni violenta ni antipática. Las formas, el acompañar con una sonrisa, con un gesto de cercanía (si hay confianza), o simplemente (si el ambiente es menos cercano, trabajo, etc…) con unos gestos y un tono de voz neutros, son suficientes para hacernos entender que cuando pensamos diferente a alguien no estamos, ni mucho menos, despreciando o intentando anular su postura, simplemente compartiendo otra forma de ver las cosas, que, en última instancia, puede ser beneficioso para todas las partes.

Es complicado abandonar la pasividad. Sin ir más lejos, y para que veáis que nos pasa a todos, mi particular talón de Aquiles con la asertividad son los taxistas. Cuando me dan unas cuantas vueltas para cobrarme de más, soy incapaz de decirles “perdone, pero se ha desviado usted intencionalmente y creo que no debo pagarle el importe gastado en esas vueltas innecesarias.” Por alguna razón, me cuesta ser asertiva con los taxistas, pero tranquilos, porque al próximo os prometo que se lo pienso decir.

¿Y vosotros? ¿Tenéis alguna situación concreta en la que os cueste ser asertivos? Me gustaría que entre todos elaboráramos una lista para poder analizar los casos en la siguiente entrada. Escríbela en los comentarios

¡Un abrazo!

5 comentarios
  1. Juan
    Juan Dice:

    Yo personalmente tengo problemas de asertividad en mi pandilla de amigos.
    Supongo que por mi timidez accedo a realizar los planes que otros proponen. Hay muchas veces que salgo a sitios que no me apetece salir. Ellos son más de discotecas y a mi me apetecen ambientes un poco más abiertos.
    Entiendo lo que hay que hacer. Pero me cuesta mucho llevarlo a cabo.
    Gracias, María. Eres mi preferida, junto a Helio (con permiso de Ego) y me encantaría asistir a tus talleres, pero nunca los veo anunciados en la página.

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  2. Hector
    Hector Dice:

    últimamente he pensado mucho en este tema, la asertividad abre muchas puertas, cada vez lo noto más a nivel profesional y veo que se trata de lo mismo cuando intento expresar mis sentimientos a una chica, mi deseo hacia ella, o simplemente, preparar un plan para los dos, algo que me apetezca hacer y no intentando adivinar lo que a ella le gustaría. Expresar y si no estamos de acuerdo negociar, conozco la teoría pero hay que ver lo que cuesta aplicarla coñe. Gracias por el post y un saludo!

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  3. Jesus
    Jesus Dice:

    A mi me cuesta ser asertivo especial y unicamente con mi madre. Pierdo bastante la calma y no consigo dar con la manera de expresar mi disconformidad con su amargura y su actitud perjudicial.

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