Aplicando la empatía a la seduccíon

Una vez hemos tratado el tema de la empatía, la negociación y la resolución de conflictos (aunque de una manera muy superficial, pero ya tenemos una pequeña base) me gustaría hablaros del potencial que esto tiene en el mundo de la seducción. De verdad que no os imagináis todas las posibilidades que Egoh y yo hemos encontrado y la cantidad de puentes que estamos tendiendo entre uno y otro mundo trabajando en conjunto. Quede claro, además, que con seducción no quiero quedarme en el hecho de “salir a ligar” o de intentar seducir a desconocidos. También es seducción conseguir que tu relación no se hunda en los mares de la rutina o recuperar una chispa perdida tras unos años de noviazgo.

 

Como ya hemos visto una pequeña base introductoria y para no hacer esto algo demasiado teórico, en las próximas semanas veremos algunos consejos prácticos para aplicar lo aprendido a la seducción. Empecemos con la empatía, que la tenemos reciente.

 

En realidad, muchas de las técnicas que se usan en seducción tienen mucho de empáticas, aunque no se hable de ello exactamente en esos términos. El Directo Examinador utiliza la empatía de manera transversal, está presente en todas y cada una de sus manifestaciones. Ahora bien, me gustaría tratarla por separado para conseguir una mayor conciencia de esta habilidad y exprimir al máximo todas las opciones que nos ofrece.

 

Al fin y al cabo, La empatía es el arma para crear un terreno en común, íntimo y mutuo, donde la comunicación se hace más efectiva y mucho más amplia que el simple hecho de hablar.

 

Pongamos un ejemplo:

Imagina que en lugar de plantearnos la pregunta “¿Por qué no me hace caso?” frente a un rechazo o una situación en la que la persona a la que pretendemos seducir simplemente no nos presta atención, somos capaces de decir “Sé exactamente por qué no me hace caso, porque soy capaz de entenderla”.

Si observamos a la persona, a la situación, al perfil que presenta (edad, cómo son sus amigos), al contexto (el lugar dónde se encuentra), su comunicación no verbal, su aspecto, la manera en que se sienta en esa silla, y somos capaces de integrar todos esos datos, estamos teniendo una información valiosísima, y la información, chicos y chicas, sabemos que es poder.

Sigamos con este ejemplo. Imaginemos que estamos en un bar, es de noche, y vemos un grupo de chicas donde una en particular nos llama la atención y pretendemos seducirla. Nos acercamos, desplegamos todas nuestras técnicas y ella, oh, nos rechaza. Antes de empezar a gestionar el rechazo, podemos intentar saber por qué nos ha rechazado, de manera que esa información nos resulte útil para posteriormente gestionarlo de una u otra manera. Supongamos que esta chica está, como hemos dicho, con su grupo de amigas, que están en un ambiente divertido y que se las ve con mucha complicidad entre ellas. El sitio en el que están es un bar normal de copas donde va gente de todo tipo, no especialmente a ligar si no de todo. Pongámonos en su piel. Todo apunta a que es una reunión de amigas, que están pasándoselo bien. Puede ser que no se vean muy a menudo y que esta sea la típica reunión de una vez al mes que es sagrada para ellas, por lo que es lógico y comprensible que sea más importante estar con ellas, a las que adora y no ve todo lo que le gustaría que perder el tiempo con un desconocido.

Teniendo esto en cuenta, podemos utilizar esta información a nuestro favor: “Veo que estás muy ocupada con tus amigas, desde luego se nota que os lo pasáis muy bien juntas, no me gustaría robarte el tiempo de algo tan importante como son los amigos, ahora, si quieres que nos veamos otro día… y una de las frases de Egoland para acabar

 

Es sólo un ejemplo fácil y sencillo de cómo poder utilizar la información que obtenemos a través de la observación empática para seducir. A partir de ahora iremos ampliando esto semana tras semana. Gracias, como siempre, por vuestra atención.

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