3 Herramientas que te harán conectar más con los demás y ligar mejor

En este artículo escrito por Pau Navarro en 2016 repasamos y ampliamos cómo una serie de comportamientos y actitudes pueden mejorar la recepción positiva que tienen otras personas de nosotros y de nuestras propuestas.

Conectar con los demás es una necesidad no solo para nuestra autoestima, si no para nuestros planes de vida. Cuando conectas con alguien tienes más motivos para querer más, desde sexo a relaciones de todo tipo. Dentro de las infinitas formas de conectar, todas subjetivas, ya que no todo el mundo le gusta, sabe o conecta de la misma forma os vamos a ofrecer tres vías: la racional, la emocional y la sexual.

Hoy nos centraremos en la vía emocional desde el punto de vista de los tres cables de atracción, en este sentido lo que se crea es una afinidad dentro de ese cable. Desde el punto de vista de las 4 Cs (Carisma, conmover, convencer y congruencia) correspondería a conmover, generar emociones y sensaciones que toquen la fibra sensible o alteren la neutralidad del estado anímico de la otra persona. 

¿De qué forma podemos conectar o emocionar?

La forma que transmitimos nuestros mensajes y el contexto influyen mucho en el tipo de respuesta que podemos recibir del resto. Una misma petición, formulada de distintas maneras puede suponer un éxito o un fracaso total. Esto tiene mucho que ver sobre con cómo nos sentimos cuando alguien nos propone algo: ¿nos está tomando en cuenta?, ¿suena razonable?, ¿nos podemos fiar de lo que dice?

A continuación te proponemos 3 herramientas para preparar el terreno cuando quieras que tus propuestas sean más fácilmente aceptadas, ya sean románticas o no.

1 Agrado

Cuando alguien o algo nos agrada es más difícil de rechazar. Nosotros como personas podemos generar ese agrado en los demás de modo que a la hora de hacerles cualquier propuesta sea más difícil que nos digan que no. Algunos factores que causan agrado son los siguientes:

  • Similitud: Nos gustan las personas parecidas a nosotros. Que tengan intereses, bagaje y estilo similares a los nuestros. Un buen consejo sería vestir según la ocasión y sitio donde vayas, y además intentar imitar y acercarte a la postura corporal, estilo verbal y tipo de humor de las personas a las que queréis gustar. De nuevo se demuestra la importancia de observar y comunicarnos en relación a nuestras propias necesidades y las de los demás.
  • Elogios: por lo general cuando una persona valora positivamente algo de nosotros, si lo hace de una forma proporcional y creíble, tendemos a crear cierto vínculo con ella y queremos seguir causándole impresiones positivas. Con este ánimo de no decepcionarla estaremos más dispuestos a aceptar propuestas que nos hagan. Por ejemplo, un chico te comenta que le gusta practicar surf, tú puedes contestarle que te encanta la gente que hace surf porque para ti es gente atrevida, abierta y que le gusta la naturaleza, valores que admiras.
  • Condicionamiento y asociación. Si traemos a colación temas positivos, alegres y optimistas seremos asociados a ellos aunque solo seamos meros mensajeros o estemos contando una historia ajena a nosotros. La persona automáticamente nos asociará a ese tono y sensaciones agradables. Hay que evitar por tanto temas que generen crispación, tensión, miedo… ya que pondremos a la otra persona en una posición defensiva aunque sea de manera inconsciente. Podemos contar la anécdota graciosa, curiosa o entrañable de un amigo como por ejemplo que estaba un día tratando de impresionar a sus suegros, que eran muy cerrados, enseñándoles fotos en el móvil del voluntariado que había hecho ese verano en Senegal cuando de repente saltó una foto de la hija totalmente desnuda en posición sugerente.

2 Rechazo y aceptación

La estrategia del rechazo y aceptación se fundamenta principalmente en los principios del contraste y la reciprocidad. Es una táctica muy empleada en el sector de las ventas y como tal, puede aplicarse a muchos otros ámbitos de las interacciones sociales.

Se trata proponer de inicio una petición exagerada para que (muy probablemente) sea rechazada por la otra persona, para luego presentar nuestra petición real que parecerá una concesión mucho más asequible y fácilmente aceptable.

En un experimento un investigador se paseaba por un campus americano y se identificaba como trabajador de una ONG. Preguntaba a los estudiantes si estarían interesados en hacer de voluntarios por un día y acompañar un grupo de presos juveniles al zoo el sábado siguiente. Sólo el 17% dijo que sí.

En otro experimento, se realizó una ligera variación. Primero se preguntaba a los estudiantes si estarían interesados en hacer de tutores de un delincuente juvenil durante 2 horas a la semana y por un período de 2 años. A los que rechazaron esta desproporcionada petición (la inmensa mayoría), se les ofreció entonces la posibilidad de acompañar un grupo de delincuentes juveniles al zoo ese sábado. El 50% aceptó.

3 Generar ideas

En ciertos momentos si explicitamos ante la otra persona lo que está sucediendo, aportando un valor positivo, generamos un consenso que podemos aprovechar para realizar una propuesta. Por ejemplo, has conocido a una persona en un bar y te gustaría invitarla a tu casa para encontrar más intimidad. Una buena forma de conseguir una respuesta positiva sería decir: «Como veo que estamos muy a gusto charlando los dos te propongo seguir charlando en un sitio aún más cómodo…» Aquí no solo intentamos generar en la otra persona la idea de que estamos pasando un buen rato si no que nuestra nueva propuesta implica continuar con lo que estamos haciendo en lugar de cambiarlo por otra cosa como sería decir: «Qué te parece si dejamos esto que estamos haciendo y nos vamos…»

Como vemos conseguir que los demás accedan a nuestras propuestas o estén de acuerdo con nuestras ideas en muchas ocasiones dependerá de la atmósfera que consigamos crear. Es por tanto importante saber cuándo y cómo tenemos que dar el paso como ir preparando la situación para cuando llegue el momento consigamos una respuesta positiva a nuestras pretensiones. En caso contrario nunca se debe insistir sobre lo mismo si no que es más interesante dar alternativas, tratando de convencer que es algo provechoso para ambas partes.

En nuestro curso sobre Habilidades Sociales aplicadas a la Seducción repasamos estas y muchas otras claves, herramientas y recursos que nos ayudan a mejorar nuestras dotes de comunicación, la empatía y el arte de hacer propuestas que sean beneficiosas para los dos y tenidas en cuenta.

 

 

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