Secuencias de sexo inolvidables: El cartero siempre llama dos veces
«If there were an 11th Commandment, They Would Have Broken That, Too.»
(Si existiese un undécimo mandamiento, también lo hubieran incumplido).

El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice) de 1981, es una sulfurosa adaptación de la novela negra, publicada en 1934, del no menos sulfuroso autor británico James M. Cain, y además es un remake, tórrido, negro y ochentero de la versión cinematográfica de 1946 de Tay Garnett, con una deliciosa Lana Turner, a la que todos recordaremos iluminando nuestras retinas con sus shorts blancos y su cabello recogido con un turbante.



Pero la versión de la que voy a hablaros es la que inicia la serie de films que podrían haber pasado sin pena ni gloria pero que han permanecido en nuestro imaginario, (al menos en le mío) por la o las escenas eróticas más suculentas. Éste es el caso del largometraje de Bob Rafelson, con guión de David Mamet, que tuvo el acierto de juntar el hambre con las ganas de comer. Esto es, escogió como pareja protagonista a Jack Nicholson y a Jessica Lange para los papeles de Frank y Cora y entre ellos surgió la electricidad, el fuego y las chispas.
Si recordamos rápidamente la sinopsis de esta novela ejemplar del hard- boiled, digo rápidamente porque el tema se condensa en una secuencia mítica en la que entra en juego una mesa de cocina con harina,

Franck, en la época de la Gran Depresión, sin rumbo fijo en la California rural y sin tener donde caerse muerto, entra por casualidad en un local para comer algo (¡qué importante es siempre la comida!) y allí descubre a la hermosa y desgreñada Cora (en la versión con Jessica Lange, Lana Turner llevaba turbante). La bella Cora está casada con un viejo inmigrante griego, Nick Papadakis, y Frank, al verla, decide quedarse allí para trabajar y de paso propiciar un tópico y literario triángulo amoroso con la casada y cansada Cora. El exponente clásico de femme fatale y su amante deciden cargarse al viejo y hacer que parezca un accidente. Fallan al primer intento pero lo consiguen al siguiente. Y no continuaré con ningún spoiler para no desvelar el final, por si alguien no conoce la película ni la novela ni la versión de Lana Turner, ni la versión italiana de Visconti, Ossessione, de 1943 y desea rellenar ese vacío.

Si la película de los 80 es especialmente recordada es, sin duda alguna, por la escena de sexo sobre la mesa de la cocina. Tan intensa fue que se creó la leyenda urbana de que Lange y Nicholson tuvieron sexo real. Las personas involucradas en el rodaje de la película lo negaron, pero va savoir…
La fotografía del sueco Sven Nykvist (mano derecha de Ingmar Bergman) es deliciosa, con encuadres precisos y desplazamientos milimetrados. Crea unas tonalidades pajizas, como el cabello de la Lange, que recrean el ambiente rural nostálgico de la América profunda. Nykvist (mi gata no se ha subido al teclado del ordenador) capta con precisión el sudor y la química que se produce entre Nicholson y Lange.
Esta especie de tragedia griega contemporánea (no por casualidad el marido se llama Papadakis, y en la novela Frank refiriéndose al destino dice: “Ahora lo comprendo todo. La muerte es como el cartero. Cuando viene a buscarte y no te encuentra, siempre llama dos veces”) se pauta o marca su ritmo con una cadencia sensual, con un erotismo casi animal, como debe ser.
Recordemos la antológica secuencia de la mesa de la cocina:
http://cinemacuts.com/2010/09/10/el-cartero-siempre-llama-dos-veces-1981/
Todo empieza con una especie de forcejeo, tira el cuchillo al suelo y acaba con una Cora rebozada en harina sobre la mesa de la cocina.


Malkav
yo lo siento… la idea está bien, pero como escena de sexo, no me parece nada erótica, ni la música, ni la escena…
Kike Tejedor (CManager)
Pues ha pasado a la historia del cine por su erotismo…Yo la vi el otro día entera la peli, y en twitter la gente estaba revolucionada…”que ya va la escena de la mesa” “preparaos para la harina”, a mi si que me parece excitante
Egoland
Yo me recuerdo abslutamente acalorado, rojo, nervioso a los 14 años delante de la tele.
a gustos los colores, pero recuerdo a los adolescentes de los años 90 absolutamente locos al dia siguiente en el colegio comentando la jugada.
La pasión desbordada en cada uno de los dos presos de la irracionalidad institntiva…
Malkav
Yo creo que es porque la tía lleva el típico vestido-delantal que llevan las mujeres de campo de Galicia… entre ellas mi abuela en paz descanse, pero aún así, me parece demasiado brusco, demasiado falto de fluidez.
Dominus-Brasil
Me recuerdo que em psicologia existe un termino llamado “Transferência” (No sé como escribir en español) y es quando los atores incorporan de forma mucho intensa y reale los papeles que mysmo que ellos estean apenas “interpretando papeles” en la peli ,despues en la vida reale acaban teniendo casos romanticos, no me sorpreenderia caso viesse a baila informaciones “secretas” que Jack Nicholson y a Jessica Lange tuvieron un casito hehehe…
Me gusta estas abordajes de temas de pelis, libros y novelas.
Parabêns Adela.
Santi
Estupendo momento. Me transporta el B/N. Thnks!
De aquí a nada habrá un “remake” vampírico con cartera en vez de cartero y mucho blood&sex magic en la Oficina Postal.